El país está dividido.

Enviado por bielo el Jue, 18/01/2007 - 23:28

El vergonzonzo escándalo provocado por varios jugadores de L.D.U. y Barcelona en la última jornada del Campeonato Nacional de Fútbol ha sido objeto de los más diversos y apasionados comentarios en todos los sectores, no solo del balompié ecuatoriano, sino también en varios estamentos que conforman la sociedad en nuestro país. El criterio generalizado de la afición ha sido de un rechazo contundente. Todos hemos condenado la actitud violenta e irresponsable de quienes participaron en la fenomenal gresca. La opinión pública ha dado ya su veredicto sobre el tema. El fútbol ecuatoriano, como no puede ser de otra manera, se rige por leyes, estatutos y reglamentos, y en base a los mismos procedió a emitir sanciones.

Para muchos, las resoluciones de la Comisión Disciplinaria de la F.E.F. no fueron equitativas, se cargaron las tintas para los jugadores de Liga y no existió el principio de equidad para sancionar a determinados jugadores de Barcelona. Esto provocó, como era de esperar, la reacción y por consiguiente las respectivas apelaciones a las que tienen derecho, pero que no cambiaron en nada el criterio dirigencial que además procedió a ratificar las sanciones a través del Comite Ejecutivo, organismo de última instancia. Es decir, cosa juzgada, y justo o no, hay que aceptar las sanciones disciplinarias. Se buscó sentar precedentes.

El aspecto que ha levantado polvareda y que ha dividido al país en dos corrientes, y ha despertado una enorme polémica que es materia de intensas discusiones en todos los ámbitos, es el pedido que ha realizado la F.E.F. ante la FIFA para que la suspensión de un año calendario, sobre todo para Agustín Delgado, se aplique a nivel internacional. En otras palabras, coartarle la libertad de trabajo. Esto último, extender la sanción en el plano internacional me parece que es demasiado. Los hechos, ciertamente vergonzozos, se produjeron en el torneo doméstico, y es ahí donde se debe sancionar y en eso creo que todos estamos concientes, pero de allí a prohibirle a un ser humano que pueda vender su fuerza de trabajo es injustificable.

Considero que la F.E.F. debió ser más analítica para proceder a sancionar. Fundamentalmente debió examinar la trayectoria y la hoja de vida de cada uno. El Tin es un hombre que siempre se caracterizó por ser un elemento correcto dentro y fuera de las canchas. Nunca lo conocimos como un jugador temperamental, problemático y peor violento. Ese fatídico 17 de diciembre se equivocó como todos podemos equivocarnos. Reconoció su culpa y en un acto público pidió disculpas. Fue sancionado y está pagando su culpa. No pretendo de forma alguna, convertirme en defensor del jugador, no es mi función ni mucho menos, considero que la sanción dentro del torneo nacional, siendo igualmente drástica, era suficiente, extenderla al plano internacional me parece todo un despropósito.

El jugador en sus declaraciones ha manifestado que hay retaliaciones y persecución por parte del organismo rector del fútbol ecuatoriano, debido a ciertas declaraciones, en las que el goleador denunció que no se les había cumplido en el aspecto económico a quienes disputaron el Campeonato del Mundo en Alemania y que tantas satisfacciones le entregaron al país. No creo, es más, estoy absolutamente convencido que el tema no pasa por ahí. El fútbol nacional está manejado hoy por hoy por gente de mucha experiencia y que ha dado muestras de su capacidad, entrega y amor, y precisamente estos y otros atributos son lo que han llevado a cambiar la historia de nuestro fútbol.

Todavía considero hay tiempo para recapacitar, ni lo uno ni lo otro. Ni la impunidad pero tampoco la injusticia. El país está dividido en torno a una polémica sanción para un hombre que se convirtió en un referente de nuestro deporte, para un muchacho humilde que gracias a la pleota de fútbol cambió su vida y la vida de muchos, que fue motivo de orgullo y admiración, que un mal día se equivocó, como todos podemos equivocarnos, pero que eso no puede servir para liquidarlo y terminar con su carrera. Por favor reflexionemos. Rectificar es de valientes y sobre todo de sabios.