Setenta años del “Papá” más querido del mundo

Enviado por robert el Vie, 12/12/2014 - 11:16

El 6 de febrero del 2015, Quito, antesala del cielo, se vestirá de fiesta por el cumpleaños del “Papá” más querido del mundo. Será el festejo más soñado de los últimos años porque se ha recuperado el prestigio y la idolatría de toda la vida.  Las 70 velitas serán encendidas con la sonrisa en los labios y el corazón a 200 kilómetros por hora.

Salir del infierno de la segunda categoría, no sin antes haber saboreado lo nauseabundo de administraciones perversas y maquiavélicas que dejaron al “Papá” vistiendo harapos y tomando agua, como única comida del día, es la trágica herencia que dejaron gandules y pelafustanes, hoy escondidos en sus guaridas por miedo a la reacción popular.

Y en aquella noche llena de felicidad y sueños, las sorpresas marcarán una vez más el rumbo de Aucas en el 2015. Vendrá la presentación de los patrocinadores, aquellos que decidieron confiar en las hechuras del equipo más querido de Quito. Seguramente veremos el uniforme de ayer, hoy y siempre. Los colores respetarán una tradición de un equipo que naciendo con la bravura de nuestros indígenas del oriente, hoy es el portaestandarte del éxito deportivo y financiero.

Y así, con calma, trabajo y seriedad, la exitosa administración de la familia Gordón, va consolidando una estructura de equipo grande, con responsabilidad y proyectos atrevidos.

Deseamos fervientemente que en el campeonato que se avecina, Aucas muestre su poderío, que no solo se basa en el talento incomparable de sus jugadores, sino que supere la eficaz organización, sobre la base del  poderío espiritual. Y si a ese elemento intangible, pero decisivo a la hora de la verdad, sumamos una gran preparación física y mental, asimilando estrategias y tácticas, solamente ahí sabremos a qué estamos jugando.

La idea de tener una identidad no es una quimera. Que presente dos goleros con porte, calidad y sapiencia; que tenga tres centrales con prestancia y rapidez; dos carrileros que se proyecten con despliegue físico y convicción; que la primera línea de volantes sea firme, sin sonrisas ni concesiones; y que los creativos e inteligentes del balón expongan inteligencia y prolijidad, soñando que los delanteros sean obreros, certeros y potentes.

Que cuando venga la marca a presión, salga la inspiración como arma para el desequilibrio. Es decir, ahí deben asomar los laterales, volantes, e incluso la solidaridad de los delanteros, que poniéndose el overol, sean los auténticos obreros de la victoria, marcando, asfixiando y derrochando entusiasmo y calidad.

Aucas en el 2015, debe imponer el concepto claro de sacrificio, consiguiendo definir una identidad futbolística: es decir, saber a qué se quiere jugar, y hacerlo. El anhelo ferviente de un pueblo que tendrá una navidad feliz, tal vez la mejor en cuatro años anteriores de pena y sufrimiento, es el mejor regalo al cerrar un año lleno de sinsabores y alegrías, de abrazos y lágrimas.

Ahora debemos ser claros en un concepto, el que provoca escepticismo y dudas. Un equipo no es la suma de sus individualidades, es ponerse el overol y salir del campo al borde de la extenuación, masticando triunfo después de la batalla dominical.
En segundo lugar, y este tal vez sea el punto más importante, un buen funcionamiento colectivo no se logra únicamente con grandes figuras. El esfuerzo de todos, se convertirá en el mecanismo de trabajo hacia el éxito total.

Y nos referimos al predominio del fútbol espiritual que puede exhibir Aucas en cualquier cancha del país. Es decir la “Oro y Grana”  que tiene jugadores de buena técnica, debe imponer su ritmo y precisión, debe contar con jugadores que derrochen magia, aquella que llevan en la sangre, cuando sienten la presión de la adversidad. Solamente ahí sabremos si aquel sueño de miles de auquistas se puede convertir en realidad.

El trabajo de Juan Ramón Silva ha sido minucioso y serio. Y su contratación es el primer gol de Aucas en el 2015. Los chicos harán cosas de grandes. Se convertirán en el espectáculo de los domingos, junto a las contrataciones extranjeras que son de dominio público y que han recibido el afecto y beneplácito de los miles de hinchas, que una vez más, serán los miembros predilectos de una orquesta que tiene ritmo y talento, sabor y entrega, sacrificio y honradez, talento y personalidad.

Cuando un equipo que está metido en el corazón de su hinchada, busca un equilibrio emocional, nace la idolatría y crece el amor por la divisa, la que se vuelve parte de una sociedad que aplaude y rechaza, que llora y después sonríe.

Lo realmente trascendental es volver poco a poco a las antiguas emociones, al “hambre de triunfos”, al sacrificio, a la vocación, al esfuerzo irrestricto, con un DT que como Juan Ramón Silva, no arruga, que utiliza el método de análisis para que el equipo convalezca, ajeno a la fe ganadora que nunca pudo tener en los tres años anteriores.

Y si el amargo e inesperado contraste de los años 2006 y 2009, sirvió para que se tomen correctivos, sacrificando antecedentes y estafas, la realidad de hoy obliga a que todos junten sus manos y tomen decisiones sabias. Y que en la cancha los jugadores derrochen magia, aquella que llevan en la sangre cuando sienten la presión ante la adversidad.

Todos, moros y cristianos, deben prepararse para aplaudir las genialidades de los representantes de una camiseta que tiene historia, para convertirse en el 2015 en la fabulosa leyenda del fútbol quiteño. ¡Que Dios acompañe al Aucas y escuche a quienes deseamos la estabilidad social y económica para seres humanos que sienten que jugar por el Aucas, es abrazarse con el pueblo humilde de la ciudad más bella del mundo!


Por: Gonzalo Melo Ruíz