¡Cosas de Ripley..!
Si fuera un dramaturgo y, tuviera que mirar el tema para el guión de una nueva película, no me equivocaría si relato lo que –lamentablemente- sigue ocurriendo en el fútbol ecuatoriano, ya que, pese a que los directivos de la FEF dicen que no existe crisis, yo diría que la crisis está llegando al fondo, aunque siempre con la esperanza de los buenos aficionados a este maravilloso deporte, de que, como el ave Fénix, salga en el menor tiempo posible, desde las cenizas hacia un futuro promisorio pero, eso sí, siempre en beneficio del balompié rentado ecuatoriano pues, quienes piensan como yo, solo queremos ver cada día, ver mejor al rey de los deportes.
Casi todos los días, a través de los diferentes programas deportivos de la radio y la televisión, al igual que en algunos periódicos, se habla y escribe de nuevas denuncias, nuevas carpetas que se abren para otros dirigentes que no están de acuerdo con el pensamiento de la FEF, jugadores doblemente sancionados, técnicos sancionados aunque no se ha comprobado el porqué de las mismas, directivos de la mayoría de equipos de la primera (serie A) y segunda (serie B) categorías, que según se conoce, se reúnen para dar forma a la famosa “Liga del Fútbol”. Y, para remate, muchos equipos del fútbol rentado, que todavía no salen de los problemas económicos. Si eso no es crisis, definitivamente, no sé cuál es su concepto.
Si uno analiza desde fuera, lo que ocurre en la realidad, a más de una crisis confirmada, la mayoría de quienes conforman los diferentes estamentos del fútbol profesional ecuatoriano, lo que desean es una reestructuración urgente de los organismos rectores, para mejorar la práctica de este deporte y, para que puedan obtener mayores recursos, sin tener que pasar casi todos, por las “sanciones” de la federación. Todos reclaman por las “cuentas claras” y justicia en las sanciones. Si así se manifiestan los únicos reales participantes, como son los equipos de fútbol, algo malo existe, en lo que el fútbol está viviendo en los actuales momentos. ¿No les parece a ustedes?
En los últimos días, han habido directivos de varias asociaciones que “quitan su apoyo al presidente de la FEF”, cada uno dice lo suyo y, en poco tiempo está la “rectificación”; y, a la vez, la amenaza o la acción de la apertura de una carpeta para investigación (?). Es por eso que nos preguntamos, ¿qué está pasando en el interior de la FEF y a dónde va el fútbol ecuatoriano? Creo que se trata de una excelente pregunta pero, ¿quién será el que responda? Por eso, yo considero que hasta que no se conozcan pormenores de lo que están haciendo, por un lado los directivos de los equipos profesionales y, por otro lado, los directivos de la FEF pues, yo creo que no se han quedado sin hacer nada, ante tantas situaciones raras que hemos escuchado y leído en estos días.
Sin embargo, como cada grupo hace las cosas por su cuenta, en lugar de unirse y tratar con el diálogo de llegar a soluciones positivas para el balompié rentado, me acordé de lo que decíamos desde cuando éramos muchachos “Cosas de Ripley”, ya que, nadie entiende al final qué es lo que va a ocurrir. Si fuéramos a hacer caso a todo lo que se escucha, no solamente la parte de la noticia misma, sino que, siempre se le añade lo que cada persona desea sumar. Al final, resulta una verdadera “merienda de negros” (por favor, es solo un dicho y, bajo ningún caso, se trata de referirse a alguien en particular). En otras palabras, cada uno tiene su criterio y, es muy difícil de esta forma, poder llegar a soluciones definitivas.
Por lo tanto, desde esta tribuna, sí es posible para mí, realizar una puntuación que, es posible, sirva de punto de partida para, al final, llegar a una positiva solución: cada grupo, que traten de llevar en la forma más clara y, por escrito, sus puntos de vista, debidamente justificados a una reunión conjunta. Cada grupo presenta su caso, como si fuera un examen que tienen que dar y, bajo una inteligente dirección, que se formen equipos de trabajo para buscar lo positivo y lo negativo de cada una de las exposiciones. De allí, mediante una comisión de mayor nivel, donde participen representantes de los grupos ahora enfrentados y, si fuera posible, con la presencia –en calidad de oyentes-, de delegados del Ministerio de Relaciones Laborales, del SRI y de los futbolistas ecuatorianos, para armar de nuevo esa organización, que todos están solicitando. De esa forma, adiós Ripley y, que sea el fútbol ecuatoriano el que triunfe. Como siempre lo hago, recuerden que todo lo señalado, no es sino mi opinión personal.
Por: Jorge García Romo