FIFA-Luis Fernando Suárez: Maten a sus vacas, señores.

Enviado por roberto el Mié, 14/06/2006 - 12:06

Hay historias mínimas que, de una u otra manera, siempre salen a la luz. Muchas de ellas pueden revelar aspectos de la personalidad de ciertas personas que, de otra manera, sería más difícil de apreciar. Por lo tanto, el simple hecho de regalar un mismo libro a 23 jugadores de fútbol puede pasar desapercibido al principio. Pero si este regalo pasa a ser una fuente de inspiración para todo un plantel, entonces la historia mínima merece ser contada…

Un maestro y su asistente llegaron a la pequeña choza perdida en el medio de una campiña en busca de ayuda. En el frente de la casa sólo había una vaca. Al golpear el Maestro la puerta, un hombre se le apareció:

- ¿Qué puedo hacer por usted?, preguntó sonriendo.

- Hemos tenido problemas con nuestro transporte: ¿podrías darnos cobijo por la noche?.

- Por supuesto. Pasen y siéntanse como en casa.

Su mujer invitó a los visitantes a sentarse a cenar. Los cuatro compartieron leche, queso y carne asada. El asistente, sorprendido por la simpleza que lo rodeaba, preguntó:

- Sólo he visto una vaca en el frente de su casa… ¿Cómo hacen para vivir así?.

- Mire, contestó el hombre. Esa vaca nos da la leche que tomamos, sus terneros son nuestro alimento, sus cueros nuestros abrigos… No necesitamos nada más.

Tras la cena, todos partieron a sus cuartos. A la mañana siguiente, los huéspedes dieron las gracias y emprendieron su camino. En ese momento, el asistente quedó estupefacto ante el pedido de Maestro: Mátales la vaca.

El asistente, si bien atónito, cumplió la orden.

El cargo de consciencia lo persiguió por años, al punto de regresar a aquella casa para saber qué había sido de esa familia. Su sorpresa fue mayúscula al encontrarse con una gran hacienda, llena de animales, un molino y varias comodidades más. Sorprendido, golpeó la puerta. Ante él, apareció un hombre a quien no reconoció.

- ¿Qué puedo hacer por usted?, preguntó.

- Hace años estuve en esta casa pero todo era muy distinto. Quería saber qué fue de la familia que aquí vivía.

- Debemos ser nosotros, jamás nos hemos mudado.

- Pero… ¿Cómo es que llegaron a tener todo esto.

- Mire, sucedió algo muy extraño. Una mañana, nos despertamos y nuestra vaca estaba muerta. Por lo tanto, debimos comenzar una nueva vida, llena de esfuerzos y nuevos desafíos, que hoy nos permite tener todo lo que ve.

El libro que contiene esta fábula fue regalado por Luis Fernando Suárez, el entrenador de Ecuador, a los 23 futbolistas de su plantel. La anécdota cuenta que, tras pedirles que lo leyeran, Suárez reunió a todos y les dijo: Señores, vamos a jugar un Mundial: Maten a sus vacas.

La hora de la verdad.

Quedó demostrado en el partido ante Polonia que los futbolistas ecuatorianos parecen haber entendido el mensaje que Suárez deseó inculcarles. Ahora saben que ante Costa Rica pueden escribir el capítulo más rico de la historia futbolística de su país. Es cierto que incluso una victoria puede no asegurarle a la Tricolor su pase a los octavos de final, pero los tres puntos la dejarían muy cerca.

El delantero Carlos Tenorio, autor del primer gol ante Polonia, lo tiene bien claro: Si queremos sellar lo antes posible nuestra clasificación, la oportunidad es ésta. Con el triunfo inicial crece la responsabilidad: el país va a esperar mucho más.

Tanto Tenorio e Iván Hurtado, quienes fueron reemplazados ante los polacos por precaución, serán otra de la vez de la partida, por lo que se espera que Suárez repita los mismos 11 que debutaron ante Polonia.

El volante Édison Méndez analizó a su rival: Lo mejor de Costa Rica es su juego de conjunto de medio campo para adelante. Centeno y Gómez manejan muy bien los tiempos, así como Solís, quien quita todo y desequilibra en la mitad. Pero nosotros tenemos también grandes jugadores. Su deficiencia está en la defensa que ante Alemania dio muchas facilidades. Esperemos aprovecharlas.

A Ecuador le llegó la hora de la verdad: ¿Lograrán sus futbolistas matar definitivamente a sus vacas?.

Fuente: FIFA World Cup.