Los jóvenes seleccionados
Con mucha atención miré a través de la televisión, los cotejos de la selección ecuatoriana en Estados Unidos, frente a Bolivia y frente a Brasil. El primero, con un holgado triunfo por 4 goles a 0 y, el segundo, una pérdida por la mínima diferencia. Sin embargo, no me interesa analizar cada uno de los partidos pues, estos fueron ya analizados por muchísimos periodistas deportivos del mundo entero. Mi opinión, en este caso, va dirigida al rendimiento del nuevo plantel, que fuera escogido por el técnico encargado Sixto Vizuete. Por lo tanto, trataré de establecer áreas de enfoque, para que, el comentario se dirija a donde debe, sin afectar –bajo ningún caso- a ninguna persona. Por el contrario, para poder determinar, lo que, desde la distancia, pude observar y, en unos casos aplaudir –esperando que se continúe con ello-; y, en otros casos, un pequeño “tirón de orejas” pero, a la actitud o al sistema empleado.
La presencia de varios jugadores jóvenes, era ya una situación digna de aplausos, ya que, son ellos quienes –en su mayoría- formarán el combinado nacional para el mundial Rusia 2018. Por lo tanto, el hacerles adquirir experiencia desde este momento, es fundamental y, sobre todo, lo más valioso de la decisión tomada. Es verdad que, a través de las redes sociales se solicitaba la presencia de algunos de los jugadores que no fueron llamados en esta ocasión pero, entendiendo lo que la gente pide pues, creo que –si esos jugadores están en condiciones en esa época-, seguramente, serán convocados pero, eso sí, como refuerzos al plantel ya conformado de antemano.
Se pudo observar dos situaciones diferentes en los dos partidos. En el primero frente a Bolivia, los jugadores estuvieron más tranquilos y, pudieron realizar su actividad futbolística con serenidad, porque lo que trataban es de demostrar al país y, a su técnico, que ellos si son capaces de jugar bien y cumplir con la parte táctica. Era lógico suponer, que frente a ellos, estaba un equipo sin mayor nombre en cuanto a su poderío futbolístico y, que al igual que ellos, también eran jugadores jóvenes. En el segundo cotejo frente a Brasil, la situación fue diferente, ya que, al parecer, pudo más -al comienzo sobre todo- el nombre del pentacampeón del mundo, equivocándose en varias oportunidades. Sin embargo, poco a poco fueron desarrollando su juego y (aunque no todos), en el segundo tiempo, dominaron mucho más que su linajudo rival que, aprovechando un error de la defensa nacional y, en base al buen toque del balón, consiguieron ese único tanto.
Para mí, la actuación de esta joven selección, me satisfizo plenamente, ya que, la actuación de los jóvenes seleccionados, me hizo mirar hacia un futuro cercano y mediático con verdadera proyección. Eso es lo que todos los ecuatorianos queríamos ver, porque ahora sí, entendemos que en los cuatro años que faltan (dos copas américa y las eliminatorias de por medio), el equipo será lo suficientemente fuerte, no solo para llegar a una cuarta clasificación, sino sobre todo, a ver la posibilidad de que se pase a octavos y, por qué no, más adelante.
Lo único que si deseo de todo corazón, es que, quienes conformen el cuerpo técnico del seleccionado y, los máximos dirigentes del balompié rentado ecuatoriano, tomen en sus manos la responsabilidad que tienen en este tipo de actividades y, sean honestos –ante todo-, reconociendo los errores que cometen cada uno de ellos, y no, bajo ningún motivo, echar la culpa de sus propios fracasos, a los jugadores que, creo que han cumplido, cumplen y cumplirán con su trabajo en la mejor forma. Otro desaguisado como el del presidente de la FEF al culpar del fracaso en Brasil a los jugadores Antonio Valencia y Michael Arroyo, que no ocurra jamás. Por lo tanto, ustedes amigos lectores, ¿creen que ellos están dispuestos a jugar en el seleccionado, si por lo menos, el presidente de la FEF no les pide disculpas públicas?.
Voy a terminar mi opinión, destacando la actuación del señor Sixto Vizuete. Creo que ha demostrado –con creces- que es la persona que más entiende a estos jóvenes jugadores y, por qué no, en este caso, continúa como seleccionador titular del combinado nacional. Creo que tiene los conocimientos y la capacidad, para llevar a la nueva selección, a un lugar de éxito. Ya es hora, de dar chance a los entrenadores nacionales, por sobre algunos técnicos extranjeros que, haciendo gala de su poca educación, se permiten acusar por la pérdida de su plantel, a los árbitros. Qué vergüenza no. ¿No les parece?
Por: Jorge García Romo