Dos “locuras” de Cazal y triunfo del “Papá”

Enviado por robert el Lun, 25/08/2014 - 15:39

Fue un primer fulminante. El vértigo mató las ilusiones del irascible Pepe Mora, DT del “Fluminense”, que impuso un sistema agresivo, pegando en demasía, con jugadores malintencionados y poco éticos. El toque desequilibrante e indescifrable del equipo más querido de Quito, hizo que aparezcan los bajos instintos de Miguel Márquez, que en las narices del juez Fabián Muñoz, agredió cobardemente a Lauro Cazal autor de dos golazos (13 en el campeonato), quien fue “talado” en su pierna derecha, saliendo lesionado del vital encuentro.

 

Una vez más, Juan Ramón Silva, miró con sapiencia e inteligencia el partido. Aseguró la ventaja del primer tiempo (2-0) y con el ingreso de Omar Andrade (Nelson Lara) y Roberto Garcés (Jairo Padilla), taponó con eficiencia el sector derecho que sintió la ausencia del “Choclito” Quinteros que dejó la brega por expulsión.

 

Y lo que es más, el “Papá”, estuvo  a punto de golear tras inolvidables asistencias del “Mago” Delgado, quien sirvió en bandeja de oro a Santiago Mallitasig y Roberto Garcés, que sin estar finos, desperdiciaron las claras opciones de gol. Aucas con 10 hombres contragolpeó a placer, mientras el Quevedo intrascendente y correlón, buscaba acortar distancias.

 

Fue la mañana y tarde de Lauro Cazal. A los 7 minutos, tras un giro espectacular y con la derecha, desde unos 35 metros, cruzó en forma fantástica el balón, colocando al otro ángulo del golero Roberto Riofrío, que voló y voló, pero solamente para la fotografía del recuerdo.

 

En la segunda ( 41 min) aprovechó la impresionante carrera de la “Bala” Padilla, que pulverizó la marca de los 100 metros planos, dejando a cinco rivales mordiendo el pasto del “Fortín”, pidiendo la presencia del “paragua” que llegó a la cita y con soberbia clase, de zurda, puso el 2-0.

 

Tocando todos los que saben jugar al fútbol, Méndez, Jairo, Santiago Mallitasig y Miguelito Ibarra, por izquierda, los “ídolos”  con la tenencia del balón, extirpando el balonazo como una fórmula ofensiva, con sociedades cortas, y una solidaridad sin concesiones en la marca, llegaron hacia zona prohibida, con la alegría de un equipo mandón y solvente. Los anuncios fueron permanentes. Los visitantes empezaron a pegarle a Cazal, que resistió agresiones cobardes en las narices mismas del juez Muñoz.

 

Aucas devastaba a la visita. El espectáculo era genial. Toques cortos y mágicos desde Quinteros hasta Garcés, dejando que Edwin Méndez se juegue el mejor partido del mes. El vértigo tuvo su premio al minuto 7 con el gol de Cazal. Aucas dejó atrás el fantasma terrorífico de los 10 primeros minutos y con la concentración adecuada tuvo forma y fondo, para atacar y ganar la ventaja.

 

Pero no todo fue color de rosa. En la segunda parte, aprovechando la ventaja numérica (11 contra 10 por expulsión de José Quinteros 50 min) el D. Quevedo  se atrevió y puso habilidad en el ataque. Y ahí estuvo una vez más Jerónimo Costa para conjurar dos situaciones de real peligro protagonizadas por David Matius y Marcos Tenorio, jugadores de la visita.

 

Aucas con 10 hombres, se defendió con orden, puso una doble línea de 4, dejando que Jimmy sea el “Llanero Solitario” que estuvo a punto de anotar, asistiendo además a Santiago Mallitasig y Roberto Garcés, que pudieron anotar dos goles más.

 

Lo de Silva es meritorio. No arriesgó más de lo necesario. Puso a dos volantes, el uno de talento (Omar Andrade) y el otro de marca y esfuerzo (Roberto Garcés), para cerrar cualquier intento de la visita. Todos querían que Aucas golee, por las características del primer tiempo, pero las circunstancias del complemento variaron por la desventaja numérica.

 

Solo al final, la razón de jugar con una estrategia sólida y moderna le dio la razón al experimentado Juan Ramón, que pese a ser expulsado por el diminuto y temperamental cuarto juez ( Wilmer Carvajal) se confundió en un abrazo de felicidad con sus dirigidos. Se había ganado, con esfuerzo, dedicación y solidaridad.

 

Subrayamos la lucha inclaudicable del equipo visitante que movió el balón con lucidez y llegó con claridad hasta la portería de Costa. Es decir, la dignidad de un equipo que perdía, fue el mejor elemento para explicar la lucha sin cuartel hasta el final.

 

Octava victoria en el “Fortín del Sur”. La metamorfosis está dando sus frutos. Todos marcan y corren, todos crean y tocan, todos son felices al final de los 90 minutos, después de haber dejado hasta el último aliento, hasta la última gota de sudor en la cancha, ingresando a los vestuarios extenuados y sin aliento.

 

Esa es la fórmula para llegar la cima. La alegría duró 24 horas. Se terminó en la punta con 54 puntos. Pero hay que seguir con la humildad de los inteligentes y la bravura de guerreros que quieren ganar la batalla final. Arriba Ídolos, el pueblo los aplaude, están cerca de compartir la cena de fin de año, donde habrá paz, felicidad y solidaridad. ¡Que así sea!

 

Para la estadística

 

SD Aucas.- Jerónimo Costa; José Quinteros, Federico Alonso, Jesús Solís, Miguel Ibarra; Jairo Padilla, Edwin Méndez, Santiago Mallitasig, Nelson Lara; Lauro Cazal y Jimmy Delgado.

DT: Juan Ramón Silva

Goles: Lauro Cazal (7 y 41 min)

 

Deportivo Quevedo. Roberto Riofrío;  Marco Tenorio, Máximo Rivera, Franklin Quiñónez;  Sergio Barreiro, Adrián Vera, Miguel Márquez, Miguel Mesías, Marvin Corozo, Juan Arroyo,  David Mathieu.

DT: José Mora

 

Jueces: Fabián Muñoz (central). Expulsó a Juan Ramón Silva DT y Fredy Bone Preparador de goleros; Asistente 1, Edgar Narváez, Asistente 2, Christian Acurio; cuarto juez Wilmer Carvajal (todos deficientes). Muñoz se dedicó a  provocar a jugadores y amedrentarlos con tarjetas amarillas.

 

Por: Gonzalo Melo Ruíz