Pronto el mundial de Rusia 2018
Terminó la participación de Ecuador en el Mundial Brasil 2014 y, cada uno de los ecuatorianos podrá obtener sus propias conclusiones sobre el rendimiento de la selección ecuatoriana. Estoy casi seguro, que al final, nadie será culpable de la eliminación, ya que, si eso ocurre, solo sería analizar los tres partidos de la primera etapa del torneo mundialista, cuando en la realidad, es necesario hacer un análisis de todo el proceso que terminó en esta situación. Sin embargo, yo no voy a “hacer del árbol caído leña” -como dice el adagio popular- pues, creo que eso sería querer encontrar justificaciones a lo injustificable. Por esa razón, lo que deseo es mirar al futuro y, puntualizar algunas reflexiones que, confío hará pensar a los aficionados, mirando ya, en el próximo mundial en Rusia en el año 2018.
Considero que con el señor Rueda terminó la etapa de técnicos colombianos dirigiendo la selección nacional y, hay que destacar que ha sido fructífera para el país, si consideramos que se ha logrado participar en tres campeonatos mundiales, aunque apenas en una, se pudo clasificar a octavos de final pero, pese a ello, creo que ha sido valioso para el nombre del país en el torneo mundialista. Por lo tanto, creo que es hora de mirar a otros países, donde el fútbol está más desarrollado. Tienen que ser los directivos de la FEF quienes tendrán que seleccionarlo, ya que, ellos son quienes llevan adelante la formación de este tipo de selecciones. Se puede buscar en el propio continente, mirando a Uruguay, Argentina o Brasil. Pero, tampoco se puede eliminar a los países europeos.
Personalmente, creo que deberíamos buscar en Argentina pues, allí se pueden encontrar a técnicos importantes, como pueden ser el “Tata” Martino o el “Tigre” Gareca quienes, no son ni “viejos” pero, tampoco son demasiado jóvenes. Y, en igual forma, se podría respaldar a un equipo de técnicos ecuatorianos. ¿Por qué no? Aunque si fuera lo último, los directivos tendrían que “firmar” un respaldo, ya que, todos conocemos lo que piensan y, es difícil que sea un ecuatoriano nombrado para este cargo tan importante para nuestra selección.
Una vez que el técnico Rueda presente su informe, de inmediato. Y, oigan bien, de inmediato, deben iniciar este nuevo proyecto Rusia 2018; y no, como el del 2014, donde se perdieron seis meses importantísimos –un semestre-. En otras palabras, no se debe perder el tiempo para iniciar desde cero, este nuevo proyecto deportivo. Solamente así, se podrá observar una planificación completa, para que, no falte nada en la preparación, incluyendo el observar a jóvenes jugadores que, si existen en algunos equipos de la primera división del fútbol ecuatoriano.
En el escogitamiento de los jugadores, tiene que existir un equilibrio completo pues, son necesarios en los tres grupos que conforman un plantel de fútbol. Es decir, defensores, medio campistas y, delanteros pero, en un número tal, que se pueda seleccionar a los mejores y en número suficiente para remplazarlos. Si pensamos, solamente, en los jugadores que actúan fuera del país, estamos equivocados. Cuando no se tiene un número elevado de jugadores para escoger, es necesario tomar en cuenta a quienes actúan fuera como a quienes actúan en casa pues, allí se pueden encontrar verdaderas figuras que, de otra manera, nunca podrán sobresalir.
Todo lo anotado, necesita un punto de partida y, eso tiene un solo nombre, el club de fútbol pues, si todos los años miramos como varios de ellos “se mueren de hambre”, ya que, están llenos de deudas con jugadores y cuerpos técnicos, a más del SRI por los impuestos; mientras que, la FEF hace viajes con número de viajeros excesivos y, teniendo el dinero que les ha entregado la FIFA, no pueden facilitar a los clubes que participan en el campeonato ecuatoriano de la primera categoría. En otras palabras, “padres ricos con hijos pobres”, ya que, ni siquiera el pago del “canal del fútbol” lo realiza a tiempo. Primero hay que mejorar el campeonato nacional, haciéndolo rentable para los diferentes equipos y, de esa manera, que ellos puedan formar nuevos valores con la única y verdadera inversión, como es el trabajo en las divisiones menores.
Ojalá con el tiempo, no tenga yo que repetir aquella maravillosa frase del Libertador Simón Bolívar en su “Lamento en el Chimborazo”, “he arado en el mar”.
Por: Jorge García Romo