Aucas, la reivindicación de un grande
El golazo del “Choclo “José Quinteros (63min) inspiración propia de un grande, puso el epílogo de una tarde inolvidable, donde la solidaridad, la entrega, la actitud ganadora y el emocionante grito de gol, se confundieron en el ondear de banderas, que bordearon de emoción el Fortín del Sur, mientras el cemento se estremecía en el mágico ritual de la victoria.
La audacia de Jimmy Delgado (13min) que aprovechó un certero pelotazo de Santiago Mallitasig a las espaldas del corpulento Luis Velasco, dio la oportunidad al cerebral delantero local que acarició el balón e inaugure una pizarra que se mostraba esquiva en los primeros minutos.
El gol era la expresión más pura de lo que acontecía en el campo de juego. Después vino Cazal y con un remate potente, en medio de un forcejeo de ilusiones y piernas le dio la paz a un equipo que tenía potencia física, habilidad con la pelota, generando fútbol en el medio sector, agrandando el sentimiento de algo grande, como su nombre mismo.
Llegadas fulminantes por izquierda y derecha enloquecieron a los grandulones zagueros visitantes que empezaron a pegar en forma reiterada y criticable.
Toques cortos y magistrales, iniciados por el talentoso Santiago Mallitasig, alargados por el incansable Nélson Lara y complementados por el insistente Carlos Quillupangui, crearon el ambiente propicio para la primera explosión. Fue Delgado, el que dominó con categoría para vencer con certero disparo de derecha a Pablo Fuentes, que miró con desesperación el ingreso la cometita de verano que provocó la fiesta en la tarde quiteña. El “Gato” Garcés ingreso a los 43 minutos para reforzar la marca y continuidad del medio sector en lugar de Paúl Minda que salió lesionado.
Cuando desfallecía el Técnico, vino una jugada inverosímil provocada por Jerónimo Costa, que no midió la demarcada zona de los 16.50 metros y salió a despejar con el puño, cometiendo clara infracción que terminó con su expulsión. En medio de reclamos y protestas de los “ídolos “el juez Vera decretó la finalización del primer tiempo. Aucas apuntaba a la segunda. Era el dueño de la cancha, balón e ideas.
Las modificaciones que Juan Ramón Silva delineó en el camerino fueron las correctas. Aucas debía defender su ventaja, con una doble línea de cuatro, dejando como el solitario delantero al paraguayo Cazal. Prevalidos de su ventaja (11 contra 10) los visitantes exhibieron mayor movilidad y desborde.
En una jugada que no la olvidaremos nunca, por la inspiración del “Choclito” Quinteros, cobro un tiro libre desde unos 20 metros, y con impresionante tacto, colocó el balón en el ángulo superior derecho del portero ambateño. Apoteosis y gritos hacia el cielo. Aucas, vitoreado. Se jugaban apenas 63 minutos. Después salió expulsado Montenegro y la paridad humana dio la felicidad a todos. Francisco Mera descontó a los 73 minutos.
Aquel pueblo que nunca se cansó de alentar, que fue solidario y fiel, que nunca dejó de tener fe en sus ídolos, salió nuevamente con las banderas en alto. Solo hoy, puede disfrutar del esfuerzo de sus ídolos (jugadores), de su prodigación, brío, esfuerzo, atrevimiento, fervor, pasión, entusiasmo, ímpetu, furor, rabia y humildad.
Y si todo lo expuesto fuera poco, Aucas tiene un denominador común: la humildad. Desde Carlitos Ortiz, en un gran debut, por expulsión de Costa, hasta el incansable Roberto Garcés, el comportamiento es el mismo. El equipo fue un solo puño. Y de aquí en adelante, el que quiera ganarle a Aucas tendrá que salir con la lengua afuera, desfalleciente, respirando con oxígeno, del Fortín del Sur, reducto inexpugnable del querido Ídolo del pueblo quiteño.
El fútbol electrizante, punzante e indescifrable, de Santiago Mallitasig, que se puso el equipo al hombro, para convertir al medio sector en el reducto propicio de inventos y mágicos toques cortos, no fue casualidad. Aucas, fue un equipo serio y solidario, donde todos tienen la oportunidad de mostrarse como grandes, así sean chicos de tamaño, como Lara o Quillupangui. El crecimiento de los experimentados, la garra de los chicos, seguramente que le van a dar la felicidad a fin de año, son argumentos como para pensar que las cosas van a tener el giro de 180 grados.
Este campeonato, es de velocidad, resistencia y paciencia. Y Aucas tiene esas condiciones para ilusionar a todos, hinchas y dirigentes.
Para la estadística:
Aucas 3- T. Universitario. 1.
Aucas: Jerónimo Costa, José Quinteros, Jesús Solís, Edison Carcelén, Miguel Ibarra, Nelson Lara, Santiago Mallitasig, Carlos Quillupangui, Paul Minda, Jimmy Delgado, y Lauro Cazal Cazal.
Modificaciones: Carlos Ortiz x Carlos Quillupangui; Roberto Garcés x Paul Minda.
Goles: Jimmy Delgado (13min), Lauro Cazal (38min) y José Quinteros (63min).
DT; Juan Ramón Silva (uruguayo)
Técnico Universitario: Pablo Fuentes; Jonathan Montenegro. Javier Rodríguez, Luis Velasco, Cristopher Tutalchá; Richard Quiñonez, William Cevallos, Nelson Solís; John Carabalí y Francisco Mera.
Gol: Francisco Mera (73m).
DT: Paul Vélez.
Árbitro: Sandro Vera (con errores de apreciación); A 1, Ronald Flores, A2 Ronald Valdiviezo.
Por: Gonzalo Melo Ruíz