¿Quién es el mejor?
Mientras exista el fútbol en el planeta tierra, siempre se hará la misma pregunta pues, a través de este maravilloso deporte, son los jugadores los que afloran en la mente y en el gusto de los aficionados y, como ha ocurrido en muchos años ya, cada año se busca al mejor y, se está –de esta manera- respondiendo a la pregunta del titular de este comentario pues, se compara entre profesionales del balompié en una misma época. En cambio, el fanatismo de muchos seguidores del fútbol, siempre hará comparaciones -totalmente- equívocas pues, no se pueden comparar épocas diferentes, con juego diferente y con tecnología diferente para verlos. Ya que, antes uno se enteraba de la existencia de los grandes jugadores cuando llegaban hasta nuestro país para partidos amistosos o, por lo poco que se conocía, debido a la escasa información de la época anterior, mientras que ahora, todo se conoce con diferencia de segundos, en cualquier parte del mundo.
El gusto de los aficionados por uno y otro de los candidatos, es solamente eso. La libertad de escoger lo que le gusta a cada ser humano, seguramente, por factores diversos como: el equipo en que juega, la liga en la que participan, el país al que representan, el carisma que tiene el jugador o, el interés que cada uno tiene. Es decir, se cumple aquel viejo dicho de nuestros antepasados que dice: “en gustos y colores no discuten los doctores”, a lo que yo le añado: peor los que no lo somos.
Sin embargo, muchos han tomado ciertos nombres y, para conseguir una confrontación de palabras, no dejan de decir: “el mejor jugador del mundo en todos los tiempos es….”. Es decir, dan nombres que conllevan al gusto agradable de muchos y, al fastidio de otros. Yo que soy un hombre de números por mi profesión universitaria, considero que la única forma de establecer diferencias positivas o negativas, es en base a la Estadística. O sea que, hay que entregar datos numéricos del número de campeonatos ganados, éxitos alcanzados, goles anotados, goles tapados, etc. Pero, siempre existirá una diferencia que a unos convencerá y, a otros muchos no. Por esa única razón, no he puesto nombres en esta opinión mía, ya que, si lo hubiera hecho, la réplica no se haría esperar.
Yo en forma particular, que he tenido la suerte de mirar fútbol por espacio de 65 años, tengo mi opinión con nombre, de quien yo he considerado el número uno del mundo de todos los tiempos pero, lo mantengo en mi mente; sin llegar por ello, a dejar de reconocer a otros que, en cada época, han sido los mejores. Sin embargo, ese nombre que solo está en mi mente, es producto de esa materia tan maravillosa como es la Estadística, que fue la materia que más enseñé en mis 42 años de profesor universitario.
Por lo tanto, solo espero que de aquí en adelante, todos los ciudadanos del mundo a los que les guste el fútbol, tengan cada año a un mejor jugador que otros pero, siempre dando valores que, lamentablemente, no pueden ser numéricamente establecidos, ya que, este maravilloso deporte, no es exacto y no se lo puede cuantificar. Por ejemplo, la forma en que juega un jugador. Pese a que existen diversos jugadores y. cada uno de ellos, lo hace de una forma diferente, ahí interviene el gusto de cada ser humano y, por lo tanto, pueden existir gustos diferentes, por cada habitante de la tierra.
Ahí está esa maravillosa palabra que dije, anteriormente, en esta opinión y, que se llama la LIBERTAD que cada uno de los ciudadanos del mundo tiene, para escoger lo que le gusta o no. Qué pena que en este encantador país como Ecuador, quien ame también a la fiesta brava como yo, no pueda decir lo mismo de esta maravillosa tradición pues, ahora le tiene o no que gustar, de acuerdo a una “consulta popular”.
Por: Jorge García Romo