Primer detenido en escándalo de compra de partidos en Bélgica.
La juez de instrucción bruselense Silviana Verstreken ha ordenado la detención del representante de jugadores Pietro Allatta, que se convierte así en el primer encarcelado en el escándalo de compra de partidos en el fútbol belga.
Allata, hombre de negocios que, junto con el chino Ye Zheyuan, supuestamente constituye el eje de una trama en la que se habrían amañado resultados para obtener pingües beneficios en las apuestas por internet, fue trasladado anoche a la prisión de Forest, cerca de Bruselas, tras ser interrogado, informó hoy la cadena de televisión de deportes Sporza.
La Fiscalía federal emitió la semana pasada una orden internacional de detención y entrega contra Allata, belga de origen italiano, quien se encontraba en la isla africana de Mauricio, pero el representante se entregó el lunes de manera voluntaria a la Justicia.
Según su abogado, Allata se declara inocente en el caso de corrupción.
El diario flamenco De Standaard especificó hoy que Allata está acusado de corrupción, estafa, formación de una banda criminal, falsificación de documentos y amenazas de muerte.
Las sospechas sobre la trama de compra de partidos destapada en Bélgica surgieron a finales del año pasado, después de que algunas oficinas de apuestas expresasen su asombro por las inusuales cantidades que se apostaban en ciertos partidos de la competición belga.
Durante la investigación el entrenador del equipo de primera división La Louviere, Gilbert Bodart, y el del Excelsior Mouscron, Paul Put, abandonaron sus cargos -de forma voluntaria el primero y despedido el segundo- por su supuesta implicación en el escándalo de compra de partidos.
El Anderlecht despidió a dos jugadores, así como el Lierse, que, además de rescindir el contrato a dos hombres de su equipo, despidió también a su entrenador de porteros tras conocerse que estaban relacionados con el caso.
Las penas a las que pueden enfrentarse aquellas personas que la Justicia belga considere finalmente culpables, en un caso que se consideraría como de asociación de malhechores, amenazas y blanqueo de dinero, pueden alcanzar hasta diez años de cárcel.
Los presidentes de los clubes profesionales belgas decidieron ayer conservar todos los resultados obtenidos en la actual competición, pese a que algunos de los partidos podrían estar manipulados.