Tenis-Copa Federación: Bélgica acapara las expectativas e Italia busca su primera final.
Mientras Rusia y Francia, los grandes dominadores en el último trienio, se centran en amarrar su permanencia en el Grupo Mundial, los equipos de Bélgica, Estados Unidos, Italia y España acumulan esfuerzos para lograr la hegemonía en la Copa Federación.
Bélgica, amparada de nuevo por Kim Clijsters y pese a la baja de Justine Henin Hardenne, segunda y tercera jugadoras del mundo, respectivamente, acapara mayores expectativas de éxito que el resto de semifinalista.
El cuadro belga, que se enfrentará como local, en Ostende, a Estados Unidos, pretende recuperar la corona que conquistó en el 2001 después de vencer en la final a Rusia, la última campeona, eliminada en este curso a los cuartos de final y a la que el equipo de Carl Maes ha mandado a luchar por evitar el descenso de categoría.
Bélgica asume su condición de favorita a pesar de que nunca ha sido capaz de vencer a Estados Unidos. Los cuatro precedentes que aúnan la historia de ambos conjuntos en esta competición favorecen a las norteamericanas. La más reciente fue el pasado año. En primera ronda. El equipo europeo careció de sus dos pilares básicos. Ni Clijsters ni Henin disputaron aquél choque en el Delray Beach Tennis Center de Florida frente a un bloque liderado por Lindsay Davenport y por las hermanas Venus y Serena Williams.
Ninguna de ellas estará el próximo fin de semana en el Sea'rena de Ostende. Jill Crybas, número 43 del mundo, lidera el mermado conjunto estadounidense secundada por Jamea Jackson, Vania King y Mashona Washington. Raquetas de segunda fila condenadas a asumir el favoritismo de su rival. Lejos de las aspiraciones de antaño y de aquella final, la última que jugaron, en el 2003, cuando perdieron contra Francia.
Estados Unidos es, de largo, el combinado más laureado en la Copa Federación. Veintiséis finales que depararon diecisiete títulos. Bélgica resguarda el del 2001, la única final que propició su único éxito.
Italia, sin embargo, busca su primera final. Juega contra España, amparada por un rico palmarés, rentable en la década de los 90, en pleno apogeo de Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez. Cinco coronas y otras cinco finales más.
Sin embargo, el conjunto transalpino llega a Zaragoza con el ánimo crecido tras su triunfo en cuartos contra Francia, vigente subcampeona. Lejos de la autoridad de antaño, el cuarteto de Miguel Margets está formado por Anabel Medina, 27 del mundo, Lourdes Domínguez Lino, 48, María Antonia Sánchez Lorenzo (85) y Virginia Ruano (91).
Corrado Barazzuti, capitán italiano, cuenta con Francesca Schiavonne, decimocuarta del ránking, Mara Santangelo (35), Flavia Pennetta (19) y Romina Oprandi (82). El duelo, sobre pista de arcilla, parece abierto, con opciones para todos.
Ni siquiera los antecedentes tuercen el equilibrio. Los cuatro duelos anteriores reparten las victorias. El último, en el 2000, fue para Epaña, que se impuso en Bari. Aún con Arantxa y Conchita, derrotaron a las transalpinas lideradas por Tatiana Garbin y Rita Grande. España disputó ese año su penúltima final. Perdió con Estados Unidos.
Las eliminatorias por la permanencia en el Grupo Mundial también están llenas de alicientes. Los dos finalistas del pasado año, Rusia y Francia, se juegan su continuidad entre los principales de la Copa Federación. El conjunto galo, liderado por Amelie Mauresmo y secundada por Nathalie Dechy, Tatiana Golovin y Emilie Loit, se enfrenta en Cannes a la República Checa de Nicole Vaidisova, Lucie Safarova, Kveta Peschke y Iveta Benesova.
Rusia, sin Maria Sharapova, Nadia Petrova o Svetlana Kuznetsova, entre otras ausencias, visita Umag para medirse a Croacia. Elena Dementieva, sexta del mundo, lidera el conjunto de Shamil Tarpischev, que ha incluido en su cuarteto a Anna Chekvetadze, Elena Vesnina y Vera Duschevina. Karolina Sprem lidera el equipo de Croacia.
Austria, que perdió contra España en los cuartos de final, se mide, en Tokio, al Japón de Ai Sugiyama, que amenaza seriamente la continuidad del combinado centroeuropeo en el Grupo Mundial. Finalmente, Alemania, eliminada por Estados Unidos, se enfrenta en Pekín a China.