Nadie ha marcado un gol a Italia, salvo ella misma.

Enviado por roberto el Sáb, 01/07/2006 - 10:57

Nadie ha marcado un gol a Italia en el Mundial de Alemania, salvo ella misma.

Italia derrotó el viernes a Ucrania por 3-0 para acceder a las semifinales de la Copa del Mundo de Alemania, ratificando que esté como esté de forma siempre hay que contar con la azzurra.

Los azules entraron en el grupo de las cuatro mejores selecciones con un balance de ocho goles a favor y uno en contra, el anotado en propia meta por Cristian Zaccardo en el partido contra Estados Unidos de la fase de grupos, que finalizó con empate a un gol.

Este balance es casi una fotocopia de la edición de 1990, si bien el acceso de Italia a las semifinales fue más redondo. Pasó con su portería intacta, después de tres victorias por 1-0 y dos por 2-0. En semifinales, cayó ante Argentina en los penaltis por 4-3 después de empatar a uno en el tiempo reglamentario.

Ese gol de Claudio Caniggia fue el único encajado por Italia en su Mundial. En Alemania 2006, el único gol que ha sufrido lo marcó uno de sus defensas en propia puerta.

Italia parte en las competiciones con una enorme ventaja: sabe a qué jugar y las dudas giran habitualmente en torno a si colocar en el ataque una o dos puntas, con el fantasista (el virtuoso) como enganche (en Alemania, Francesco Totti).

Sus seleccionadores manejan como nadie tal incógnita. Los periodistas italianos se quejan de que Marcello Lippi nunca les facilita la alineación un día antes del partido. En realidad, Lippi no se la oculta a ellos, se la oculta a sus rivales.

No os digo la alineación para no dar ventaja a los rivales, admitió Lippi antes de la victoria por 1-0 sobre Australia en octavos, gol marcado por Totti de penalti y en el último minuto (95) cuando la azzurra jugaban con un hombre menos.

Lippi siempre tiene una respuesta a mano para eludir las preguntas de la prensa sobre el equipo: Jugará quien esté mejor, no quien es más famoso.

Sus predecesores también combinaron las respuestas evasivas con las ocurrencias para entretener a los periodistas.

En Corea 2002, se hizo famoso el recurso que utilizó Giovanni Trapattoni para desviar la atención de los reporteros italianos en vísperas del partido con Ecuador.

Trap alertó sobre el peligro que suponía el lateral derecho ecuatoriano Ulises De la Cruz, del que dijo que se incorporaba con tremenda eficacia al ataque. Dicho y hecho. Todos los periodistas a desentrañar quién era ese defensa que agitaba los sueños del seleccionador.

La excusa le sirvió al Trap para reforzar el sistema de contención. Italia ganó con comodidad por 2-0 y el temible De la Cruz nunca demostró la peligrosidad que proclamaba el técnico.

Pasan los Mundiales, los equipos modifican sus sistemas, pero el italiano se mantiene imperturbable. El dilema siempre es jugar con un delantero o con dos. El resto lo gestionan con maestría y disciplina: impedir que el rival piense y tener presente en todo momento que el objetivo más que ganar es no perder.

En España 1982, los italianos llevaron tal principio al extremo. Estaban en uno de los grupos más fáciles, pero sufrieron como condenados. Empataron los tres partidos (0-0 con Polonia, 1-1 con Perú y 1-1 con Camerun) y entraron en la segunda ronda por haber anotado un gol más que el equipo africano.

Esta forma rácana de clasificarse no significó nada. Italia ganó el Mundial con un 3-1 a Alemania en la final, donde hizo un fútbol brillante de ataque, después de acabar con Brasil, 3-2, en la segunda ronda.

Los azzurri pueden hacer un fútbol que disguste a sus rivales, pero quien los subestime pagará un alto precio.