Klinsmann de reformador incomprendido a héroe nacional.

Enviado por roberto el Mié, 21/06/2006 - 10:20

El seleccionador alemán Jürgen Klinsmann ha recorrido un camino que lo ha llevado desde su posición de reformador incomprendido, blanco de las críticas desde los sectores más influyentes del fútbol alemán, a la de héroe nacional, al menos por el momento, una vez acabada la primera fase.

Tras el tercer gol contra Ecuador, el público del Estadio Olímpico de Berlín empezó a corear el nombre del seleccionador y, después del partido, los gritos de los aficionados mostraban que muchos ya ven a Alemania en la final con lo que se identifican con la meta de Klinsmann.

Muchos diarios de hoy vienen con titulares jubilosos sobre el partido de ayer y la euforia parece haber dejado atrás el escepticismo que suscitaban muchas medidas de Klinsmann.

Alemania está parado en la cabeza, titula, por ejemplo, el Berliner Zeitung con una foto del delantero Miroslav Klose haciendo un volatín en el aire para celebrar uno de sus goles contra Ecuador.

Otros diarios, como el Berliner Kurier, son aún más jubilosos y dicen que así pueden seguir las cosas.

Klinsmann, a los largo de la gestión, ha tomado decisiones que han sorprendido a todo el mundo y no es raro que sus decisiones hayan suscitado críticas porque algunas no las entendió nadie y otras incluso generaron susceptibilidades dentro del fútbol alemán.

Muchas de las decisiones controvertidas, sin embargo, al final han ido dando frutos elogiados por todos.

Así, por ejemplo, la contratación de preparadores físicos estadounidenses, y la insinuación de que los jugadores alemanes debían mejorar su forma física, generó extrañeza y algunos entrenadores de la Bundesliga reaccionaron ofendidos porque sintieron que se estaban cuestionando sus métodos de entrenamiento.

Ahora, todo el mundo elogia la buena forma física en que están los alemanes y ven en ella uno de las claves de los éxitos cosechados hasta ahora en el Mundial.

El anuncio de la convocatoria dejó descolocado a todo el mundo por la presencia de una sorpresa absoluta, que no estaba en la quiniela de nadie, como David Odonkor y otras sorpresas parciales como las de Oliver Neuville y Mike Hanke.

En el partido en que más complicadas ha tenido las cosas Alemania, ante Polonia, Odonkor y Neuville entraron al campo y resolvieron el partido con lo que ahora todo el mundo piensa que Klinsmann hizo las cosas bien al convocarlos.

Lo que más ha sorprendido a muchos es que, al menos en los partidos contra Ecuador y Polonia, el sistema Klinsmann, que había presentado tantas lagunas en los defensivo en los amistosos y en el partido inaugural contra Costa Rica, haya empezado a funcionar.

Klinsmann no cedió a las presiones de quienes le rogaran que, pese a que sonara anticuado, volviera a jugar con líbero y stopper (central) e insistió en su defensa con cuatro hombres en línea, que debe ser apoyada por otra línea de cuatro hombres que debe formarse en el centro del campo cuando se pierde la pelota.

Hacia adelante, se marcan goles, aunque en el partido contra Polonia sólo haya habido uno y se haya demorado mucho en llegar, y hacia atrás todos se sacrifican defendiendo.

Cuando se tiene el balón, se busca rápidamente la portería contraria - jugar rápido y hacia adelante, es lo que repite siempre Klinsmann para definir su filosofía- y el público parece identificarse con ese tipo de juego.

Hemos definido una filosofía y ya la afición se identifica con ella, ha dicho Klinsmann para explicar el júbilo que hay en las calles.

Sin embargo, Klinsmann admite que para darle credibilidad a nuestra filosofía se necesitan éxitos y piensa en el título mundial mientras predica la virtud del optimismo que es tal vez la menos alemana de las virtudes.

El hermano del seleccionador, Horst Klinsmann -un panadero que vive el suroeste alemán-, ve el júbilo que desata de momento la selección con sentimientos encontrados.

Estoy esperando que pase algo y que lo crucifiquen, dijo con respecto a su hermano, sin olvidar las críticas que recibió en un primer momento.

Mientras tanto, el presidente de la Federación Alemania, Theo Zwanziger, se esfuerza porque Klinsmann renueve.

Si perdemos en un partido difícil en octavos y en cuartos no se puede poner en duda todo el trabajo de Klinsmann. La renovación es sólo decisión suya. Pero sé que él se exige más de lo que le pedimos nosotros, dijo Zwanziger.