Ecuador: Traductor altruista que además hace de chico de los recados.
Fernando Nina es un estudiante ecuatoriano de 25 años que desde hace seis vive en Múnich y que ahora disfruta como traductor de su selección en Bad Kissingen, trabajo voluntario por el que no recibe remuneración y que además complementa como chico de los recados de los jugadores.
Fernando, que se confiesa hincha de fútbol de toda la vida, tras concluir sus estudios de filología alemana sigue en Múnich para obtener el doctorado en literatura hispanoamericana, aunque ahora ha hecho un paréntesis en la universidad para colaborar con la selección ecuatoriana.
El ahora traductor de la tricolor explicó que cuando se clasificó Ecuador para jugar el Mundial de Alemania pensó en hacerse útil a la selección nacional durante su estancia en este país.
Mandé mi currículum a la Federación Ecuatoriana de Fútbol el pasado noviembre y me indicaron que los asuntos de organización y traducciones lo llevaban desde el municipio de Bad Kissingen -lugar elegido para la concentración del equipo-. Entonces también se lo mandé al jefe de prensa y relaciones públicas de este ayuntamiento y lo aceptó, comenta.
Fernando Nina no volvió a tener comunicación con el ayuntamiento de Bad Kissingen hasta el pasado mayo, cuando le llamaron para señalarle que les gustaría que colaborara en las traducciones durante la estancia de Ecuador en la localidad.
En principio no estaba específico el campo de trabajo, pero como tenía algo de experiencia porque escribo algunas columnas para el diario Hoy de Quito me dijeron que haría algo de prensa, relata Fernando.
El ya traductor de la selección suramericana en Bad Kissingen precisa que está contratado por el ayuntamiento de esta localidad bávara y que lo que hace es un trabajo voluntario, sin recibir ninguna remuneración por ello, pero es un honor, subraya.
Fernando, desde que llegó la selección de Ecuador a Alemania, a finales de mayo, vive en un hotel próximo al del equipo, donde estará mientras que siga la tricolor en Bad Kissingen y luego volverá a Múnich para seguir con la preparación de su doctorado.
Esto es una experiencia grandiosa. Al principio no sabía como iba a ser y si el grupo me iba a aceptar, pero ahora me siento parte de ellos, me han aceptado, resalta.
Fernando añade que jamás pensó en tener contacto directo con los jugadores o entrar en las ruedas de prensa, mientras que ahora es el primero que llega y el último que se va, ya que cuando acaban las comparecencias él resuelve algunas dudas de traducción a los periodistas internacionales.
Mis estudios de literatura y el haber crecido bilingüe me da facilidad para esto, aunque no soy traductor profesional, señala Fernando, quien vivió desde los 3 a los 9 años en Alemania, durante el período en que su padre también preparó un doctorado universitario, y que después siguió su formación en el colegio alemán de Quito.
Fernando desvela que en la selección nacional todo está muy organizado y que siempre acompaña al equipo a los entrenamientos, tanto a los matutinos como a los vespertinos, para sus encuentros con los periodistas.
Además, si los jugadores necesitan comprar una tarjeta de teléfono o una pasta de dientes, yo soy de alguna manera un mensajero. Ellos me lo piden porque tienen confianza en mí y saben que les cumplo, destaca.
Fernando también precisa que son veintitrés jugadores y cada uno tienen sus cosas, sus caprichos, pero que intenta ayudarlos en todo lo que puede.
El traductor de la selección reconoce que no tiene tiempo de aburrirse, todo lo contrario, el trabajo es muy cansado, sobre todo después de una rueda de prensa, de la que sales agotado.
Fernando, no obstante, está deseoso de los triunfos de su selección para que la experiencia dure lo mas posible, hasta la final de Berlín si se diera el caso.