Ecuador canta, salta y baila, Sí se puede.
Sí se puede, fue la frase que a todo pulmón gritaron en Ecuador lo aficionados al fútbol formando así un gigantesco coro que se repitió en casas, oficinas, restaurantes, calles, avenidas, pueblos y ciudades, donde estalló la alegría por el triunfo de Ecuador sobre Costa Rica (3-0).
El jueves se convirtió literalmente en un viernes chiquito por la fiesta, aunque sea momentánea, que provocó el triunfo de Ecuador, el segundo en su participación en el torneo Alemania 2006, en el que también ganó a Polonia por 2-0.
Sí se puede, sí se pudo y siempre se podrá, gritaban, cantaban y bailaban los ecuatorianos, ataviados con la camiseta amarillo, azul y rojo de la selección, conocida como La tri, por los tres colores de la bandera del país.
En las calles de la capital, pocos transeúntes, algunos vestidos con la camiseta de la tri se enteraban de las emociones del partido al escuchar los gritos que salían de atrás de las paredes de edificios de bancos y otras empresas donde, pese a ser horario de trabajo, se seguía el cotejo en Alemania.
Los que no alcanzaron a llegar a su trabajo o empleados de la construcción, entre otros, no dudaron en arremolinarse en los ventanales de restaurantes para ver a la selección.
La emoción del primer gol unió en abrazos a amigos, desconocidos, a altos y bajos, a gordos y flacos, a empleados y desempleados que desde la acera veían el cotejo a través del ventanal de un restaurante en el norte de Quito.
Un chófer se las apañó para continuar con su trabajo y no perderse el partido mientras esperaba a su jefe en la calle y con una televisión portátil compartía el fútbol con otro colega desconocido y un vendedor de caramelos.
Un guardia de seguridad abría y cerraba las puertas de un edificio en la zona comercial de Quito, con un ojo puesto en las medidas de seguridad y el otro en una pequeña televisión que escondía en su escritorio.
Las solitarias calles se poblaron de transeúntes y coches al término del primer tiempo con triunfo de Ecuador, del que quienes no veían el partido se enteraron al escuchar el coro Sí se puede, que surgía desde varios rincones.
Debido a que en este segundo partido de Ecuador en el Mundial no se decretó asueto, como en el del pasado viernes ante Polonia, los habitantes se las arreglaron para compartir con sus amigos los momentos más vibrantes del cotejo a través de correos electrónicos, el messenger y los mensajes por los móviles.
Así, la tecnología también unió a ecuatorianos nacidos en estas tierras y a los ecuatorianos de corazón, que seguían el encuentro en el exterior.
Desde Honduras un correo electrónico a Efe de un ecuatoriano de corazón relataba el gol de apertura: En medio de siete hombres defendiendo, se meten como cuchillo en mantequilla dos ecuatorianos, y GOL del Pichincha, en referencia al volcán que custodia Quito.
El asueto tampoco fue impedimento para compartir con los amigos el grito por cada anotación, por lo que el coro de goool se repitió en directo en numerosas llamadas telefónicas entre quienes el pasado viernes compartieron las emociones en reuniones que terminaron en festejos en las calles.
El triunfo de Ecuador aumentó las esperanzas de los aficionados de que la selección pueda hacer historia y avanzar a las fases finales, aunque hay quienes prefieren refugiarse en la prudencia, aunque emotiva, para no sufrir decepciones, como dijo a Efe una joven.
Incluso el presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, dijo antes de empezar el partido que este pequeño país puede demostrar que puede ser campeón mundial en varias áreas de la actividad humano; es bueno que sean los jóvenes, que sean los deportistas, los que nos den esa decisión y el resto tenemos que aceptarla con humildad y alegría.
El gobernante dijo que hoy unirá su voz al resto de ciudadanos para gritar a favor de Ecuador y gritar todos nosotros: Ecuador sí se puede, y así fue....sí se pudo.