España se convierte en la mejor cabeza de serie del debut.
España se convirtió hoy en el mejor cabeza de serie del Mundial de Alemania 2006 después de derrotar a Ucrania por 4-0, una vez que todos los equipos han disputado su primer partido en los ocho grupos del torneo.
Todas las cabezas de serie ganaron sus partidos, menos Francia, que empató a cero con Suiza.
Alemania, Argentina, Brasil, España, Inglaterra, Italia y México vencieron en los partidos del debut, considerados siempre los más difíciles ya que su resultado condiciona las posibilidades de clasificación.
De las ocho cabezas de serie, Francia es, en principio, la que tiene más complicado su acceso a los octavos, mientras España, con sus cuatro goles, ha allanado bastante el camino hacia esa meta, favorecida además por el empate de Arabia Saudí y Túnez.
El 4-0 que firmaron las furias rojas supone, además, su mejor debut de toda la historia. Hasta ahora sólo había ganado tres de los doce partidos iniciales, y todos con el resultado de 3-1. Por otro lado España nunca había superado esos tres goles en un partido inicial.
El penalti marcado por el español David Villa fue el primero del Mundial y llegó en el partido número 15. Sólo en una ocasión se había tardado tanto en pitar la primera pena máxima: en 1974 se hizo esperar hasta el partido número 21.
Cesc, jugador del Arsenal, rompió hoy todos los récords españoles de juventud en un Mundial al debutar con 19 años y 41 días.
La expulsión del ucraniano Vladislav Vashchuk ha sido la tercera del Mundial y la primera señalada con roja directa.
Definitivamente este Mundial no está siendo el año de los debutantes; tras el primer partido, el único que ha sido capaz de puntuar ha sido Trinidad y Tobago, con un empate a cero con Suecia, mientras que Togo, Ghana, Costa de Marfil y Ucrania han sufrido sucesivas derrotas.
Se han marcado 39 goles en esta primera ronda en 16 partidos, en la que ningún jugador se ha destacado en solitario en la lista de máximos anotadores.
Seis jugadores han marcado dos goles: el costarricense Paulo Wanchope, el español David Villa, el mexicano Omar Bravo, el alemán Miroslav Klose, el australiano Tim Cahill y el checo Tomas Rosicki.
Este Mundial está viviendo la media de goles más baja desde el campeonato de Italia en 1990, según las estadísticas oficiales de la FIFA.
En los 16 partidos jugados desde el 9 de junio, los 39 goles marcados suponen una media de 2,44, frente a los 2,21 tantos por encuentro hace 16 años, cuando se contabilizaron un total de 115 tantos en 52 partidos.
Hasta ahora ha visitado los estadios del Mundial un total de 822605 espectadores, con una media de 51.413 personas por partido, la segunda cantidad más alta de la historia de los Mundiales, sólo superada por Estados Unidos en 1994, con un promedio de 68991 personas.
El paraguayo Carlos Gamarra pasó a la historia de Alemania 2006 al ser el primer futbolista que anotó en propia puerta en este torneo. El gol supuso, además, el triunfo de Inglaterra por 1-0.
Por el momento, no se ha registrado la dimisión de ningún seleccionador, si bien el de Togo, el alemán, Otto Pfister, anunció su renuncia pero días después volvió a tomar las riendas de la selección africana.
A propósito de África, el balance de esta primera ronda de partidos es desastroso, ya que cuatro perdieron -Costa de Marfil, Ghana, Togo, Angola- y sólo una, Túnez, arrancó un empate ante Arabia Saudí.
Australia, que había ganado la repesca de clasificación a Uruguay, empezó el Mundial de forma inmejorable al imponerse a Japón por 3-1, con el holandés Guus Hiddink, el héroe de Corea del Sur en 2002, uno de los cuatro entrenadores de esa nacionalidades presentes en Alemania.
Del grupo de las más jóvenes estrellas del Mundial, sólo han debutado Cesc, de 19 años, y Robinho, de 22, mientras Argentina suspira por el estreno de Lionel Messi, de 19, e Inglaterra con el Wayne Rooney, de 20.
Por el momento los hinchas violentos (hooligans en la terminología inglesa) parecen contenidos, aunque hoy en los prolegómenos del partido Alemania-Polonia la policía de Dortmund arrestó preventivamente a 120 aficionados alemanes y a 60 polacos.
Un grupo de hinchas radicales alemanes respondió con el lanzamiento de botellas y sillas al acoso de la policía.