La crisis de los Trail Blazers perjudica a toda la NBA.
La crisis económica y deportiva por la que atraviesan los Trail Blazers de Portland ha vuelto a poner de actualidad la gran interrogante que existe dentro del mundo de la NBA si el sistema económico que rige la liga es el más adecuado para todos los equipos.
Por lo que está sucediendo en Portland, unas pérdidas millonarias en los últimos años, y falta completa de credibilidad deportiva del equipo dentro de la liga, la respuesta es negativa.
El propio dueño de los Trail Blazers, el multimillonario Paul Allen, reconoció que el futuro del equipo estaba en un completo limbo, pero lo que sí tenía muy claro es que no iba a seguir perdiendo más dinero.
Las soluciones, si quiere seguir en Portland no son nada fáciles, porque las autoridades locales ya le han dicho que no hay dinero para hacer un nuevo campo, que es la reivindicación principal que hace Allen para intentar superar la crisis económica.
El millonario co-fundador de Microsoft, a través de sus asesores financieros, volvió a confirmar que la estimación que tienen de las pérdidas del equipo para los próximos tres años también superaran los 100 millones de dólares.
La fuente principal de los ingresos, la asistencia de los aficionados al campo del Rose Garden para ver los partidos, no es rentable y es completamente deficitaria.
El campo se construyó sin la ayuda del estado de Oregon y Allen fue el encargado de financiarlo, pero la compañía que formó para hacerlo, Oregon Arena Corp., tuvo que declararse en bancarrota en 2004 y decidió venderla antes de pagar los intereses que tenía comprometidos con la deuda que dejó la construcción.
A partir de ese momento todo ha ido a peor para el equipo en el apartado de los ingresos al descender considerablemente la venta de entradas y la asistencia para los partidos del equipo actualmente es un tercio menos que la que se registraba hace cinco años.
De ahí que Allen no autorizase ningún tipo de cambios ni traspasos para mejorar el rendimiento de la plantilla y por el contrario dejó que salieran varios jugadores que eran polémicos como el alero Ruben Patterson.
Mientras, el dueño de los Trail Blazers insiste que el modelo financiero está quebrado dentro de la organización de los Trail Blazers y su opción no es otra que arreglarlo o irse.
Los asesores financieros de Allen se han estado reuniendo con las autoridades locales y del estado, quienes han dicho que no tienen dinero para ayudar al equipo, pero están dispuestos a buscar una solución.
Lo que nadie sabe en Portland es a qué tipo de solución se refieren cuando en el apartado deportivo los Trail Blazers son el peor equipo de la Conferencia Oeste.
Algo que tampoco ayuda a la causa del equipo y los rumores insistentes en Portland es que Allen podría estar considerando la opción de la venta.
Allen no ha querido responder directamente a la pregunta sobre el asunto de la venta, pero sí ha reconocido que no está seguro si la próxima temporada seguirá siendo el dueño de los Trail Blazers.
Lo que sí tiene muy claro Allen son los números que le presentan sus asesores y no son nada positivos.
Una realidad que fue corroborada por la compañía privada de inversiones de Allen, Vulcan Capital, es la estimación del dinero que ha puesto desde que compró al equipo.
De acuerdo a estos informes, desde 1988 Allen se ha gastado 600 millones de dólares en los Trail Blazers y en la construcción del Rose Garden, pero todavía no ha conseguido ganancias.
El comisionado de la NBA, David Stern, es consciente de la grave crisis económica por la que atraviesan los Trail Blazers y trabaja en la búsqueda de una solución que no sólo permita ayudar al equipo, sino también que no afecte a la imagen del resto de la liga.
Stern es consciente que, aun en el caso que el equipo fuese vendido, debe conseguir un marco que le ayude a mantener su valor y mostrar que la estructura económica de la NBA es rentable si se parte de la base de tener un campo nuevo y un buen programa deportivo para desarrollar, elementos que no existen actualmente en Portland.