Inter y Palermo obtienen ventaja mínima y espadas siguen en alto.
El Inter de Milan y el Palermo, con su respectivo triunfo casero ante el Udinese (1-0) y el Roma (2-1), han cobrado una corta ventaja en partidos de una ida de las semifinales de la Copa de Italia que deja toda su incertidumbre sobre los finalistas para la vuelta.
De ambos partidos, el que más defraudó fue, sin duda, el Inter de Milan-Udinese, pues se esperaba una victoria más contundente del equipo milanés, pese que afrontase el compromiso más pensando en sus próximos en el campeonato liguero nacional y en la Liga de Campeones (ante el Villarreal) y, por ello, con la mayor parte de no habituales en su once inicial.
Pero un equipo interista donde figuraban el meta brasileño Julio César, los argentinos Samuel, Burdisso, Kily González, Solari y Julio Cruz, el chileno David Pizarro y el nigeriano Oba Martins. Más de un colega suyo quisiera tenerlos en su plantel.
Enfrente estaba un Udinese, con el debut en el banquillo del equipo friuiliano de Giovanni Galeone -el tercer técnico que le dirige en esta campaña- en pleno proceso de apuntalamiento y que ya dejó claro en la víspera que no piensa en nada en la Copa de Italia ya que su objetivo es la salvación en el campeonato liguero, donde está actualmente a un punto de la zona descenso.
El partido resultó soso, con un Inter a rachas y un Udinese dejando pasar el tiempo. El mayor empuje, aunque algo embarullado, interista tuvo su premio en el minuto 20, cuando un centro bajo de Martins fue rematado de espléndido taconazo por un Solari demasiado solitario pero que resolvió con un magnífico gesto técnico.
Fue prácticamente lo mejor del partido y casi lo único que hizo Solari, quien después mediada la segunda mitad fue sustituido.
En esa segunda mitad, el Inter pudo aumentar su ventaja, especialmente en remate de cabeza de Samuel (m.56) bien despejado por el meta visitante. Pero fue el Udinese quien gozó, y desaprovechó, la mejor oportunidad de marcar.
La tuvo en los pies de su joven brasileño Paulo De Souza Barreto (m.66), quien tras un fallo garrafal de su compatriota rival Julio César se escurrió en el momento de golpear y, a puerta vacía, mandó el balón a las gradas.
No hubo apenas nada más. Y al final el Inter se llevó un triunfo corto pero que, visto uno y otro equipo, las respectivas necesidades, podría incluso bastarle para pasar a la final.
Horas antes, en el partido entre dos recientes eliminados en la Copa de la UEFA, el Palermo hizo valer el factor casa para batir al Roma, por 2-1, lo que también deja las espadas en alto para la vuelta en el romano estadio Olímpico.
Un Roma que sigue, por lesiones, sin delanteros natos, pero que logró adelantarse en el marcador cuando apenas se cumplían cuarenta segundos de juego, al rematar Simone Perrotta un buen centro del hondureño Edgar Álvarez.
La respuesta del Palermo fue prácticamente inmediata; apenas pasados tres minutos del 0-1 logró el 1-1, por medio de Franco Brienza. El partido recuperaba el equilibrio en el marcador y, asimismo, lo tuvo sobre el terreno de juego, si bien el conjunto palermitano empujó más ante un rival más a la contra.
Con el campo y el juego empeorándose por la lluvia y el viento, el Palermo lograría el 2-1 mediada la segunda mitad, en tanto anotado por Massimo Mutarelli (m.67).
Un resultado que quedó como definitivo y que da al Palermo una cierta ventaja, si bien el Roma sabe que anotando un sólo gol en su estadio -lógicamente sin encajar ninguno- se clasificaría para la final.