Un error de Wiese al final da el pase al Juventus.
Un increíble error, a tan sólo dos minutos de la conclusión, del meta Wiese, hasta ese instante perfecto y con grandes actuaciones, dio el triunfo al Juventus Turín sobre un mejor Werder Bremen (2-1) y, con ello, el pase a los cuartos de final en virtud del mayor número de goles anotados en campo adversario.
El fútbol es muchas veces injusto. Y esta noche lo ha sido doblemente, pues pasó quien menos lo merecía (Juventus) y quien cayó (Werder) lo hizo castigado por uno de sus mejores jugadores (Wiese). Un pase que, sin duda, pesará sobre un guardameta que tardará en olvidar su garrafal error.
Y es que, tras unos primeros tres minutos de empuje de un Juventus que, incluso, pudo adelantarse en el marcador, pronto se evidenció que el Werder iba a ponérselo muy difícil al rival. Dispuso un partido valiente: atento y compacto, y agrediendo al rival en su propio campo, lejos de cerrarse delante de su área buscando defender el gol de ventaja de la ida.
Esto sorprendió y descompuso al Juventus, que vio ahogada su creación con el brasileño Emerson, poco ayudado por Vieira, y, con ello, sufrió para poder superar incluso la propia línea central. Y es que el conjunto alemán estaba rápido en el repliegue tras la pérdida del balón y, asimismo, en lanzarse adelante cuando lo tenía.
El Werder, pues, mandaba y buscaba con gran peligro la meta de Buffon. Y logró su recompensa en el minuto 13, cuando el francés Micoud, ex-jugador dos campañas del Parma, se aprovechó de un despiste defensivo local para plantarse ante el guardameta juventino y batió por alto su salida.
El 0-1 era justo y trajo unos minutos de un mayor desconcierto juventino que no sabía como superar la buena agresividad visitante, mostrándose poco lúcido. Tanto que el Juventus intentó superar las líneas rivales con las rápidas entradas por banda izquierda de Zambrotta y con balones largos verticales.
En uno de estos lanzamientos, prácticamente desde el propio campo, no obstante, el Juventus pudo empatar. Pero fue debido a un error de Schultz, quien no vio la salida de su meta y le envió una cesión de cabeza que, para fortuna alemana, vio el balón escaparse junto al palo derecho (m.26).
El Werder no se descompuso por el susto y, tres minutos después, fue Klasnic quien pudo anotar el 0-2. El mismo jugador pudo ser objeto de penalti poco después, al ser derribado por Zebina sobre la misma línea de área, no señalando nada el colegiado inglés.
El Juventus, en tanto, seguía sin ideas, ahogado, y con unos lanzamientos largos que no conllevaban más que continuos fueras de juego, especialmente de Ibrahimovic, quien como Trezeguet evidenció no estar totalmente recuperado, además de desasistidos.
A poco del descanso pudo variar el marcador: primero, si Buffon no mete una mano prodigiosa a un lanzamiento de Klasnic (m.44); a continuación, tras saque de esquina, si Wiese no hace un doble paradón a disparos, lejano, de Nedved y, a bocajarro, de Emerson.
Wiese había evitado una igualada, que quizás hubiera sido injusta, y la volvió a evitar a poco de iniciada la segunda mitad de nuevo ante Nedved.
La respuesta del Werder no se hizo esperar y la desperdició Borowski (m.54), quien ante Buffon cruzó en exceso. El conjunto alemán seguía bien plantado, agresivo y no evidenciaba cansancio físico. El Juventus había aumentado revoluciones pero seguía con más garra que juego.
Vistas las dificultades y la eliminación de su equipo, el técnico Fabio Capello decidió jugarse al unísono las bazas del rumano Adrián Mutu y del capitán Alessandro Del Piero (m.56), quienes sustituyeron a un perdido italo-argentino Mauro Germán Camoranesi y a un deslucido Ibrahimovic.
La entrada de Del Piero era más que esperada. Incluso se le daba en la víspera en el once inicial ante los problemas físicos de Ibrahimovic y Trezeguet y, sobre todo, por el excelente momento que vive de juego y de gol.
Los cambios no cambiaron la cara del Juventus, que siguió sufriendo el mejor juego del Werder y temblaba en defensa cuando los alemanes iban al ataque.
Pero los despistes se pagan caro ante los grandes equipos. Y lo sufrió en propias carnes el Werder en el minuto 65, cuando en uno de los mejores momentos visitantes sufrió un contragolpe del Juventus, que se plantó ante Wiese con Nedved y Trezeguet: el primero cedió al segundo y este no perdonó.
El 1-1 dio vida y oxígeno a un Juventus que pocos segundos antes se veía impotente y eliminado y ahora, en cambio, sabía que con un gol más (valor doble de los goles anotados fuera en caso de empate final) pasaba a los cuartos de final. Y estaba claro que el conjunto turinés iba a volcarse con todo.
El Werder, no obstante, mantuvo bien el campo y el tipo y parecía llevarse la calificación. Pero Wiese manchó sus ochenta y siete minutos anteriores perfectos con un error infantil; con el balón en su manos tras un fácil centro, perdió el esférico y se lo puso en los pies de Emerson, que se iba para su campo y ante el regalo no tuvo más que empujarlo.
No se lo creían ni alemanes ni juventinos. Pero la suerte decidió que el Juventus pasase pese el mejor partido del Werder y, justo, por un fallo clamoroso de quien hasta ese instante había estado perfecto.
SÍNTESIS DEL PARTIDO:
Juventus Turín (2): Buffon; Zebina, Thuram, Cannavaro, Zambrotta (Balzaretti, m.70); Camoranesi (Mutu, m.56), Emerson, Vieira, Nedved; Ibrahimovic (Del Piero, m.56), Trezeguet.
Werder Bremen (1): Wiese; Owomoyela, Naldo, Fahrenhorst, Schultz; Frings, Baumann (Pasanen, m.73), Micoud, Borowski; Klose, Klasnic (Valdez, m.81).
GOLES: 0-1: Micoud (min 13); 1-1: Trezeguet (min 65); 2-1: Emerson (min 88).
ÁRBITRO: Graham Poll (ING). Mostró cartulina amarilla a Micoud (m.37), Nedved (m.60).
ESTADIO: Jugado en el estadio Dell'Alpi, de Turín, con un irregular terreno de juego y ante la presencia de unos 40000 aficionados. Partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones de Europa. El colegiado utilizó un micrófono para comunicarse con sus dos ayudantes de línea y el cuarto árbitro.
Resultado de la ida: Werder Bremen-Juventus Turín: 3-2.