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La TRI: El símbolo patrio de la unión (Editorial)

Una fecha más de eliminatorias, un día más en el que dejaremos todo para ver jugar a la TRI. Hoy todos somos orgullosamente ecuatorianos y nos vestiremos de amarillo, azul y rojo. No importa si la camiseta es original o si la compramos afuera del estadio, la razón es la misma. Quienes alarguen el justificado festejo, seguramente hasta mañana vistan con el tricolor nacional. Nuestra pasión por la TRI siempre será más grande y poderosa que nuestro golpe de ala.   

 

Hoy salta a la cancha, el único símbolo de total unión y concordancia que tenemos los ecuatorianos, la única razón que hace que absolutamente todos, los 14 millones tengamos un mismo fin y una razón de común aliento.

 

Cuando hagamos el gol; porque ese gol lo hacemos todos, aunque solo uno le pegue a la pelota, no nos va a importar con quien tengamos que abrazarnos y festejar. Dará igual si es ‘mono’ o serrano, si es del Barcelona o del Emelec, de la Liga o del Quito. Jamás nos preocuparemos por si ese compatriota es gobiernista o de oposición, si va a votar por el Lucio, por el banquero, por el ‘mashi’ o por el dueño del banano.  A nadie se le ocurrirá medir o calificar al que esté a nuestro lado porque está en palco o en general, por la marca de ropa que usa, por el sitio en el que trabaja, por el barrio en donde vivé, por su nivel de estudios, o por si almorzó sushi o una guatita en tarrina, delicia gastronómica del Olímpico Atahualpa.


Cuando salten a la cancha nuestros “negritos” tendremos noventa minutos, más los quince de  receso para ser 100% ecuatorianos. Para olvidarnos de los políticos, de los periodistas, del trabajo, de las deudas, de los estudios, de la pareja, de la suegra y de todo lo que representa a los problemas de la vida diaria. De todo lo que nos hace echar agua solo a nuestro molino y velar únicamente por nuestros intereses, sin importarnos el ecuatoriano que tenemos al lado.


Dentro de pocas horas, le pondremos un alto a nuestra vida egoísta, para encerrarnos en el estadio de fútbol más bonito que tiene el País, y dejando de lado absolutamente todo nos pondremos la misma camiseta, empuñaremos un vaso de cerveza y cómo casi nunca sucede, estaremos realmente unidos para sacar al Ecuador adelante. Gracias selección por enseñarme que a un país unido; al menos un par de horas, no le gana nadie.

Esteban Yerovi P.