Irregularidad de algunos equipos

Enviado por robert el Lun, 07/04/2014 - 12:15

Comienzan los partidos de vuelta de la primera etapa del campeonato ecuatoriano de fútbol y, en las tan tradicionales “revanchas”, se ha podido observar una serie de goleadas en los marcadores finales, luego de que eso no ocurrió en los primeros partidos. Las justificaciones están a la orden del día, aunque todos esperamos que no hayan más técnicos “llorones”, ya que, los resultados se han obtenido en la cancha y, se sobre entiende, que todo estaba debidamente planificado por los distintos técnicos de cada uno de los equipos, tratando –de la mejor forma- de evitar esas goleadas que llegan mucho al alma de los aficionados.

 

¿Qué ocurre entonces en los equipos que terminan con marcadores de susto? Siempre será difícil obtener una respuesta valedera en forma general pues, cada uno de los 12 equipos que participan en la primera categoría del torneo nacional, tienen que realizar su propio análisis. Esta situación se debe, seguramente a falencias que todavía no han sido detectadas por los cuerpos técnicos. Algunos equipos dicen que están comenzando un nuevo proyecto y, que nunca se consiguen buenos resultados en tan corto tiempo. Pero, ¿eso entenderán los hinchas de cada uno de los clubes? Yo, creo que no y, de allí, la presión que generan para exigir mejores resultados.

 

Han transcurrido 12 partidos. ¿Será ese número suficiente para lograr armonizar los planteles? Unos dirán que sí y, otros dirán que no. Lo cierto es que nunca se podrá dar un número de partidos para esa justificación pues, el fútbol no es parte de una ciencia exacta. Por lo tanto, cada equipo tiene que responder a estas preguntas, de acuerdo a sus propias falencias. Además, no todos los jugadores se acoplan al mismo tiempo. Unos jugadores lo hacen en poco tiempo pero, la gran mayoría, no lo consiguen, Sin embargo, los técnicos tienen que planificar los entrenamientos para conseguir los objetivos que buscan directivos, hinchas y, hasta los mismos jugadores.

 

Un viejo dicho dice que “los tiempos idos eran mejores” pero, yo creo que eso no se puede aplicar en forma total para el fútbol, ya que, con el tiempo el juego mismo en el fútbol ha variado mucho. Antes podíamos decir que las cosas eran más fáciles por distintas razones: había más amor a los clubes y al color de sus camisera; el juego era mucho más lento y, por eso mismo, disfrutábamos de jugadas de lujo; no se exigía una gran preparación física pues, si cada jugador hacía lo que debía en el campo de juego, el partido salía de primera; la honestidad de juego se la veía en todos los jugadores pues, todos jugaban no por el dinero –que casi nunca existía-, sino porque les encantaba el juego mismo.

 

En cambio ahora, la situación es diferente. Casi todo es a gran velocidad, con gran físico y, por ello se cobra mucho dinero. Todo hay que juzgarlo de acuerdo a su época. Nunca se debe comparar nada en tiempos diferentes pero, lo que si es necesario que se analice todo el tiempo, es el porqué de esas goleadas pero, sin encontrar culpables para todo, con tal de poder continuar o salir adelante. Los directivos por un lado, tienen que dormir tranquilos si entregaron todo lo que necesitaban para que el club pueda cumplir con sus objetivos; los jugadores, tienen que entregarse con alma de amateur en defensa de los colores de su equipo pero, sin hacerse expulsar “porque son machazos”; los hinchas, tienen que exigir de acuerdo a lo que cada uno aporta para la vida diaria del club de sus amores; y, los periodistas deportivos, tenemos que orientar y realizar críticas constructivas para que todo marche adelante.

 

En caso contrario, todo seguirá mal y nunca se podrá tener un campeonato donde las posibilidades de todos los equipos sean iguales, para poder conseguir sus objetivos deportivos. Para ello, es necesario que todos los estamentos que rodean a este maravilloso deporte que se llama fútbol, pensemos cada uno en su actividad, veamos qué estamos haciendo mal y corregirlo. En otras palabras, cada uno en su actividad, debemos propender a una gran reingeniería.

 

Por: Jorge García Romo