Ecuador, dignidad, fortaleza y triunfo

Enviado por robert el Vie, 20/06/2014 - 13:28

Da la impresión de que el balón corre con más velocidad y que el vértigo de la disputa crece, conforme pasan las ilusiones de los miles de ecuatorianos que una vez más creen en su selección, en aquella que tuvo humildad en los momentos de triunfo y calma, cuando la mano le vino cambiada.

Hoy ante el rústico Honduras, conviene demostrar de qué madera estamos hechos. Hoy nos elevamos hacia los octavos o nos regresamos a casa con la cabeza gacha y el mea culpa de no haber aprovechado lo que tanto costó para triunfar en las eliminatorias y llegar hacia el mundial Brasil 2014: pasión, fuego, temple, talento y solidaridad. Ustedes deciden muchachos, nosotros solo los arengamos y apoyamos.

Y tras un duro tropezón (1-2 ante la favorita Suiza) hoy Ecuador tiene más fuerza y experiencia, seguimos pensando que está hecha para grandes hazañas, porque todos han analizado su actuación y han madurado, por eso, el equilibrio armónico de estrategias, la solidaridad en el campo y fuera de él, hacen de este grupo de amigos, un equipo de una combatividad fenomenal y de una entrega permanente hacia el objetivo de triunfar en la batalla de los 32 mejores del mundo.

No hay que asombrarse: la doctrina futbolística está hecha de esta madera, y sus revelaciones deslumbrantes como fogonazos, puede hacernos desistir de cualquier intento de aproximación a los arcanos de este deporte. Pero también podemos sacarle punta a tan fácil explicación, verbigracia, que el fútbol siempre fue más que fútbol, tanto en nuestro país, como en el resto del mundo. Fue la liturgia deportiva que oficiamos, desde que nos iniciamos en el periodismo deportivo, hace ya largos 44 años atrás.

El camino ha sido largo, con muchas piedras, incomprendido a veces, pero solo al final feliz, pues hemos enterrado decenas de años de frustración y ahora pensamos en este nuevo Ecuador, que, estoy seguro, seguirá el ejemplo de sus inolvidables actores, que, sacaron reservas anímicas, en los momentos cruciales, convirtiéndolas en las emocionantes imágenes de un equipo que tiene identificación propia, alardeando aquella inquebrantable fe de triunfo.

Atrás quedaron las llagas y la historia triste. Ahora viene lo nuevo y trascendental. Mediante el trabajo tesonero, con el convencimiento de la jerarquía grupal, hoy podemos seguir hacia adelante, con el orgullo de mostrar que el nuevo estilo de Ecuador, es un modelo a seguir en el mundo del fútbol.

Cuando los resultados fueron esquivos, se consolidó el trabajo, esfuerzo, transpiración, sacrificio y espíritu colectivo. Si el acierto inicial de la vinculación de Reinaldo Rueda, el hombre más querido del fútbol ecuatoriano (antes del mundial, no sabemos si ahora también), ha dado sus frutos, es porque ahora la moral del país es diferente.

Aquellos que iluminaron su esperanza al amparo del fútbol brillante, que fueron pacientes y solidarios, solo ahora tienen estirpe y lucen orgullosos los colores amarillo, azul y rojo. Muchachos, hoy deben trabajar con pasión, revalidando la imagen triunfadora de este nuevo Ecuador.

Se ha llegado, ahora lo difícil es superar la expectativa. Todos esperan una actuación digna y ganadora, diferente a la del primer partido. Imponiendo un impresionante sistema solidario en marca y ataque, se ha mostrado que la “TRI” es tan respetable como cualquiera de las selecciones mundialistas de Brasil 2014.

Hoy ante Honduras tenemos un reto: consolidar un sistema afectivo;  cimentar un efecto psicológico de persistente crecimiento moral y temperamental; y,  añorar el triunfo, mediante el sacrificio físico- técnico, sin errores ni desacoples, sin desperdiciar un solo segundo de lucha y decisión. Si la extenuación es el mejor trofeo para llegar a la victoria, hay que entrar desfallecientes al camerino y gritar a viva voz: ¡SI SE PUDO Y SIEMPRE SE PODRÁ!

Por: Gonzalo Melo Ruiz