Aucas, sin la fe de antes, ni la garra de siempre

Enviado por robert el Sáb, 22/03/2014 - 19:48

En el último segundo del adicional (3m), Aucas perdió la rigurosa marca del medio sector, permitiendo que llegue Luis Carlos Espínola, que antes (73m) ya le había perdonado la vida al eficiente Jerónimo Costa y a placer, ante la pasividad de Quinteros y el aletargado Carcelén ponga la única (92m.55seg) desatando la euforia de los 880 guayacos quienes mantuvieron la fe de triunfo hasta el final.

 

Conclusión: Mientras el árbitro no pite la finalización de la puja, hay que seguir luchando, hay que seguir con lucidez, fuerza, coraje y decisión, así se juegue en el infierno mismo.

 

La actuación de Aucas fue modesta, con los infaltables desenchufes en todos los sectores del campo de juego. Antes fue el sector izquierdo donde los rivales descubrieron la mina de oro y por ahí encajaron los goles del triunfo.  Ayer, fue la zona central, que se clavó una estaca, cuando los feligreses de la  “Guardia Oriental” sonreían por el empate.

 

Alonso y Carcelén, se quedaron viendo, como asombrados, el toque sutil del paraguayo Espínola, que apareció como un fantasma, acariciando el balón, mientras los defensores querían que se abra un hueco en la cancha y clavarse en el mismo. Convirtió en dilema.

 

Pero no todo se convirtió en dilema. En la única aparición de éxito, Perazza (10m), arrancó por izquierda y con potente derechazo obligó a una gran intervención del espigado Levi Martínez.

 

La respuesta vino por acción de la “Tuca “Ordoñez (26m) que desbordó con fuerza, dejando a un lado a dos rivales, mientras el balón caprichosamente pegó en las mallas posteriores.

 

La porfiada lucha en el medio campo, no daba tregua a los pensadores locales que imponían tacto y alta calidad técnica para llegar al marco del atrevido Jerónimo Costa, que gritaba con desesperación, ante la suficiencia de Juan Cazares y Denni Giler.

 

En la segunda mitad la dinámica de Aucas mejoró con el ingreso de Jimmy Delgado, quien suplantó al inadvertido Perazza que fracasó una vez más. Después apareció Cabrera en reemplazo del deficiente Ibarra, que en un juego tan candente se puso la coraza del recelo.

 

A solo 20 minutos del final, Ordoñez, puso el banquete del año al paraguayo Espínola, que una vez más dejó sin aliento a los despavoridos zagueros orientales.

 

Respondiendo con temple, apareció Jimmy Delgado, casi al morir el cotejo (86m) y con inspiración propia, obligó Al lucimiento de Martínez que envió el balón al tiro de esquina.

 

Cuando los auquistas se frotaban las manos vino la debacle. Todos se confiaron, nadie ordenó marcas, había que cuidar el 0-0 con vehemencia, había que replegarse, marcar a muerte, no dejarle respirar ni pensar al rival. Pero fue Juan Cazares, solo, desde el medio campo quien clavó el balón en el corazón del área, apareciendo Luis Carlos Espínola y con perfecto toque, suave, colocado, prendió la fiesta en el infierno de “La Fortaleza” que seguía inexpugnable e invicto.

 

Ficha Técnica

River Plate: Levi Martínez; Danny Cabezas, Juan Lara, Anthony Robledo, Ángel Gracia;  Edison Caicedo, Gabriel Realpe, Juan Cazares, Denni Giler; Roberto Ordóñez y Luis Carlos Espínola.

Gol: Luis Carlos Espínola (92m.55seg)

S.D.Aucas: Jerónimo Costa; José Quinteros, Federico Alonso, Edison Carcelén, Hamilton Chassi; Roberto Garcés, Nelson Lara, Edwin Méndez, Miguel Ibarra; Facundo Peraza, Lauro Cazal.

 

EN LA BÚSQUEDA DE REFLEXIONES

 

Aucas debe vigorizar paso a paso su nuevo estilo de competencia. Debe ostentar una gran preparación física y mental, asimilando estrategias y tácticas, solamente ahí sabremos a qué está jugando.

 

La idea de consolidar tener una identidad no es una quimera. Debe tener dos centrales que sean rápidos, que muestren siempre temple y talento, con dos laterales que se proyecten con convicción y se conviertan en el pulmón de oxígeno determinante para el triunfo, con el feliz retorno de tiempos y espacios. Que los volantes de creación le aporten mayor despliegue físico al conjunto. Que los delanteros, sean gladiadores, que inventen en el área, que luchen hasta la extenuación.

 

Que cuando venga la marca a presión, salga la inspiración como arma para el desequilibrio. Es decir, ahí deben asomar los laterales, volantes, e incluso la solidaridad de los delanteros, que poniéndose el overol, sean los auténticos obreros de la victoria, marcando, asfixiando y derrochando entusiasmo y calidad. Por el momento todas son interrogantes, todos son sueños, todos con cálculos de victoria.

 

Por: Gonzalo Melo Ruíz