¡Lo bueno vale copiarlo, lo malo no!

Enviado por robert el Jue, 01/05/2014 - 11:18

Cuando aprovechando la magia de la televisión, uno puede observar lo que ocurre en otros países y, cuando se mira en Europa lo que ocurre en los estadios de Alemania y España, como ejemplo, mientras se juegan los partidos de la Champions, uno piensa en lo fácil que sería copiar lo bueno que esos pueblos hacen en los escenarios deportivos y, que nosotros, por la misma razón, tenemos casi siempre problemas.

 

En este comentario, voy a tomar dos aspectos puntuales y, que parece que en nuestra América no los tomamos en cuenta. Resulta que al iniciar los partidos, se ha mal acostumbrado a tocar los himnos de los países que tienen a sus equipos en disputa y, es seguro, que cuando se entona el himno del país visitante, el aficionado sin educación, o se dedica a cualquier otra cosa o se silba los acordes patrios de esos equipos de fútbol profesional. ¿Qué es lo que hemos visto en la Champions? Algo tan simple que, seguramente, por ello no se lo ha considerado. Tocan el himno al torneo. Y de esa forma, todos escuchan con atención y, al término del mismo, se inicia el partido.

 

¿No les parece fácil imitar algo tan simple como lo anotado? Por eso, es necesario que los dirigentes de los diferentes torneos de fútbol, consideren la posibilidad de que alguien componga esos himnos y, de esa forma, se los entone al comienzo de los eventos deportivos y, no tenemos que mirar las malas caras de una gran cantidad de mediocres y acomplejados que van al fútbol. Cuando estaba en vida Don Carlos Efraín Machado, él consiguió a través de su radio que, lamentablemente, ha dejado de hacer deportes según se conoció ayer, que cuando se entonaba el himno del país visitante, utilizando un pañuelo blanco se saludara al canto patrio de ese país. Si no han entendido, eso es educar.

 

Un segundo tema tiene que ver con la forma en que cada país respeta –de verdad- el homenaje a gente destacada que ha fallecido. En Alemania, con un profundo silencio, mientras que, en Inglaterra, con sonoros aplausos; en los dos países mencionados, manteniéndose siempre reverentes en pie. En nuestro querido país, se acostumbra a pedir el minuto de silencio pero, es casi siempre, un pedido al aire pues, parece que casi nadie lo escucha. Por esa razón, considero que se podría pasar a lo segundo y, con respeto, aplaudir con intensidad. Lógicamente, para ello, primero es necesario tomar la decisión y educar a los aficionados. Y no me vengan a decir que eso no es posible, ya que, cuando se decidieron a quitar las mallas del Estadio Olímpico Atahualpa de El Batán, muchos se opusieron. Las autoridades dijeron que era bueno para evitar la violencia porque conocen que los ecuatorianos si entenderíamos y, el resultado ha sido un éxito y, debería continuarse en otros estadios de fútbol en el país. Si señores, todo se puede si, en realidad, se desea hacerlo.

 

Sin embargo, lo único que hemos visto en canchas españolas, lamentablemente, con hechos aislados de gente acomplejada y mediocre, que no entienden que el racismo es algo que no debería nunca ocurrir. Lo acontecido con el jugador Alves del Barcelona de España, es algo vergonzoso pues, lanzarle una banana (plátano) cuando iba a cobrar un tiro de esquina y, comenzar a gritar “macaco”, no se debería ver en ninguna parte del mundo civilizado. Qué bien estuvo el señor Alves, cuando recogió la banana, la partió y se la comió (fue en realidad, un chirlazo en la cara). No entendemos cómo existen en el mundo gente desadaptada que tratan de comparar al ser humano –solo por el color de su piel-, con animales. Creo que nunca deben haber comido con deleite, una de las frutas más apetecidas por los ciudadanos civilizados del planeta. Ojalá este tipo de acciones, nunca se permitan en ningún escenario deportivo.

 

Por: Jorge García Romo