¡Al padre hay que respetarlo, decían!

Enviado por robert el Dom, 01/06/2014 - 23:44

Los dichos de nuestros mayores, tienen una sabiduría inmensa. Lo que ocurre, es que la mayoría de las personas o no entienden o, lo peor de todo, no desean entender. Desde el hogar y luego en el primer grado de la escuela, siempre me enseñaron a respeta:, primero, a nuestros padres; segundo, a los mayores; y, tercero, a los gobernantes, nos gusten o no. Muchos que recibimos esas enseñanzas, siempre aprendimos a cumplir estas sabias palabras pero, lamentablemente, una gran mayoría, no saben leer –que es lo mismo que no entender- y, otros –porque no les da la gana de entender-, siempre tratan de que esas maravillosas frases, no se cumplan de ninguna manera.

 

Como se trata de un deporte maravilloso como el fútbol, diremos que la Federación Ecuatoriana de Fútbol es el padre y, que los distintos equipos profesionales de fútbol, son sus hijos pero, no es nada raro, que los hijos (clubes de fútbol profesional), irrespeten a sus padres, sea reclamándoles porque sus actuaciones están equivocadas o, porque consideran que el dinero se ha malgastado.

 

El señor Esteban Paz, dirigente de Liga Deportiva Universitaria, reclama sobre el incumplimiento de acuerdos –previos al campeonato-, sobre la aplicación de las sanciones si –mensualmente-, no entregan los roles de pago. Por eso, ahora que se jugará en el Brasil el mundial de fútbol, dicen que no cobrarán. Pero, se preguntan y con toda razón, ¿por qué no señalan que tampoco hay que pagar a los jugadores? La situación es muy fácil de entender: mientras se juega el mundial, está suspendido el campeonato y, eso significa, que no hay ingresos económicos para los clubes por pago de entradas a los espectáculos futbolísticos. Pero, no se puede por ley, dejar de pagar los sueldos de los jugadores. Entonces, ¿con qué dinero se debe pagar esos sueldos?

 

Conocimos que la FIFA entregó ya a las federaciones o asociaciones nacionales, de países que participarán en el torneo mundial de fútbol, la suma de siete millones y medio de dólares. Además, tienen auspiciantes por las trasmisiones televisivas y, a todo esto, hay que sumar lo que les pagarán con los partidos amistosos que tienen pactados previos al mundial. Entonces, ¿por qué no se les entrega algo de dinero a los clubes, para que puedan –por lo menos- sobrevivir durante el mes del mundial?

 

Tiene toda la razón el adagio que consta con mi opinión, “al padre hay que respetarlos”. Pero, siempre y cuando los padres, también aprendan a respetar a sus hijos. Financieramente, no se puede manejar las cosas afectivamente. Por el contrario, para que los clubes manejen en mejor forma sus equipos profesionales, los padres tienen que dar ejemplo y, si algo les sobra de dinero, entregarles a sus hijos. Claro está, que en el campo del fútbol se les entrega y luego se les cobra pero, una vez que las finanzas de cada club, estén saneadas. Ahí está la ayuda que solicitan diversos clubes de fútbol profesional.

 

También se conoce, que muchos equipos no han aceptado la invitación que les ha realizado la FEF para que viajen al mundial pues, esos directivos, están tratando de financiar de la mejor forma posible a cada uno de sus equipos y, por lo tanto, no pueden irse a pasear a las tierras de la samba, así sea, acompañando al seleccionado nacional. La responsabilidad que cada grupo de dirigentes tiene, no les permite salirse del panorama futbolístico institucional que ellos se han propuesto, al haber sido designados miembros de los directorios de cada uno de los clubes de fútbol profesional.

 

Ahora sí creo, que los señores de la FEF, por lo menos, deberían obligar a los dueños de los derechos de las trasmisiones del balompié rentado, a que paguen lo que deben los canales favorecidos en la licitación realizada, ya que, mientras antes, los canales privados al firmar entregaban más del 50% del valor del contrato, para que los equipos puedan armarse; hoy en día, los canales del Estado, que son los que tienen ese contrato, no están ni siquiera al día en los pagos mensuales. Les parece a mis amigos lectores, ¿que eso es justo? Qué pena que la prepotencia ciegue tanto a la gente que, como los conocemos, sabemos que antes, si sabían leer.

 

Por: Jorge García Romo